Frontispicio
Por: Edgar Mereles Ortíz
“Se trata de la vida de los conocidos y desconocidos, para que la tragedia no nos reconozca”
Hermenegildo García.
Insomnio.
Esta noche fue pesada, calurosa, difícil; y me obligó a saltar de mi lecho y ponerme a escribir. Tengo muchas ideas en mi sistema neurológico y, últimamente, la salud un poco y levemente comprometida.
Tengo una seria preocupación por el fenómeno de las personas víctimas de la Desaparición Forzada y sus familiares. El número de personas que están ausentes de sus familias ya hubieran provocado una movilización nacional y masiva que haría temblar a cualquier gobierno democráticamente electo.
Me nace la fundada sospecha de que la sociedad mexicana no tiene interés, preocupación, empatía ni sentido de solidaridad con todos aquellos que por actividades criminales fueron atacados y desaparecidos. Es inadmisible que las madres buscadoras rasquen con sus uñas la tierra, el abandono y el desprecio de miles de mexicanos. Es intolerable que un evento deportivo sea la política ficción del gobierno de la república para simular que todo está bien y, si algo estuviera mal, es culpa de otros y consecuencia de las decisiones de otros gobiernos.
La crisis de las y los desaparecidos está alimentada por otras crisis que hacen de este fenómeno una Hidra de múltiples cabezas, pongo dos: los servicios forenses están rebasados, el número de fallecidos en estas instituciones son de cientos y miles, la capacidad de estudios forenses ha sido rebasada desde hace décadas y hoy es un gravísimo problema para la identificación de cuerpos. La labor de las madres buscadoras, que lejos de provocar una reacción multi-institucional, lograron conformismo, insolencia e indolencia de las autoridades. Las madres buscadoras existen por que no existe el gobierno en su conjunto federal ni estatal.
El incremento del número de personas desaparecidas en los últimos 10 años es más que alarmante. Pero más allá del número, me parece que debemos reconstruir nuestra percepción del fenómeno, reeducarnos en sus causas y consecuencias y tomar decisiones de información, asistencia y participación a los eventos de visibilización que diversos colectivos están organizando en las sedes del próximo mundial de fútbol.
Porque no se trata de mezclar temas, de pretender avergonzar a los mexicanos o sorprender a japoneses, alemanes, argentinos, etcétera. Se trata de gritar: ¡Ya Basta! ¡Queremos vivir en paz! Y si para eso tenemos que colocar lonas en las vialidades, fijar carteles en los puentes peatonales, graffitear muros y fachadas, caminar por las calles y tomar las plazas lo haremos por que este es un deber que tenemos los militantes de la vida y no podemos permitir que los desaparecidos se hagan polvo, impunidad y olvido.
INNCM “SALVADOR ZUBIRAN”. Tlalpan a 14 de abril del 2026.
