¿Existe una segunda Esfinge en Egipto? Teoría divide a la comunidad científica

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Una hipótesis que reabre el debate

Una nueva teoría ha puesto nuevamente en el centro de la discusión a la Meseta de Guiza: la posible existencia de una segunda esfinge enterrada bajo la arena. La propuesta fue presentada por el ingeniero italiano Filippo Biondi, quien afirma haber detectado estructuras subterráneas mediante radar satelital.

Según su equipo, los datos obtenidos muestran formaciones que podrían coincidir con patrones similares a los de la Gran Esfinge de Guiza, uno de los monumentos más emblemáticos del antiguo Egipto.

Una teoría basada en simetría

El planteamiento parte de un análisis geométrico de la zona, específicamente de la alineación entre la Pirámide de Kefrén y la Esfinge actual. A partir de esa relación, el equipo proyectó una posible simetría hacia el lado opuesto de la meseta.

En ese punto, identificaron un montículo de arena de aproximadamente 33 metros de altura que podría ocultar una estructura tallada. Además, los escaneos preliminares sugieren la presencia de pozos verticales y pasillos horizontales, características asociadas a complejos subterráneos.

La Estela del Sueño como pista

Uno de los argumentos que respaldan la hipótesis es la llamada “Estela del Sueño”, ubicada entre las patas de la Esfinge. Algunos investigadores interpretan que en ella aparecen dos figuras similares, lo que podría sugerir una configuración arquitectónica dual.

Sin embargo, esta interpretación sigue siendo debatida, ya que tradicionalmente se ha considerado simbólica y no literal.

Escepticismo entre arqueólogos

La teoría ha sido recibida con cautela por la comunidad científica. El reconocido egiptólogo Zahi Hawass rechazó la posibilidad de una segunda esfinge, argumentando que la zona ha sido estudiada durante décadas sin evidencia de otro monumento.

Asimismo, cuestionó la fiabilidad de los métodos utilizados, señalando que el radar satelital aún no tiene validación suficiente en contextos arqueológicos complejos. En la misma línea, la física Sabine Hossenfelder consideró que los datos presentados no son concluyentes.

¿Qué falta para comprobarlo?

El propio Biondi reconoció que su teoría requiere verificación en campo. Para ello, su equipo busca autorización de las autoridades egipcias para realizar excavaciones y estudios geológicos en la zona.

La decisión será clave: de aprobarse, podría confirmarse uno de los hallazgos más importantes de la arqueología moderna; de lo contrario, la hipótesis permanecerá como una propuesta sin evidencia sólida.

Entre ciencia y especulación

Por ahora, la posible existencia de una segunda esfinge se mantiene en el terreno del debate académico. El caso refleja cómo nuevas tecnologías pueden abrir preguntas fascinantes, pero también la importancia de validar cualquier hallazgo con métodos científicos rigurosos.