Uberización del empleo en Argentina: una advertencia para México

Antonio López

Por: Antonio López

Argentina se está convirtiendo en el mejor ejemplo para explicar las políticas públicas de corte libertario, por ejemplo, esta semana el Congreso Argentino aprobó una Reforma Laboral que atenta contra los derechos de los trabajadores; en lo personal, hace mucho que no escuchaba que se aprobaba algo de esa magnitud y que jugara tan en contra de la clase trabajadora, aunque no me sorprende, porque se mantiene en la línea de la ideología neoliberal en donde los sindicatos estorban y la competencia se convierte en el eje rector de la economía y los individuos, sí es de extrañar la poca resistencia en las calles para una Reforma tan agresiva.

La primera pregunta que debemos responder es ¿qué se aprobó que muchos especialistas han señalado como un retroceso de 80 años en materia de derecho laboral argentino?, bien, sin ánimo de ser exhaustivo, quiero tomar algunos de los puntos que me parecen más agresivos.

El primero de ellos es el régimen de indemnizaciones por despido, la ley redefine la base con la que se calcula la cantidad de dinero que se lleva un trabajador que es despedido de forma arbitraria o injustificada, esa redefinición hace que despedir a un trabajador de esa forma sea menos costoso para una empresa. Hoy, un empresario puede no tomar el riesgo de ser demandado por un despido injustificado debido al costo que eso le generaría a la empresa, sin embargo, con la reforma, ese mecanismo de disuasión deja de existir.

Otro punto de la Reforma es el aumento de la jornada de trabajo hasta 12 horas, esto es la demolición de los derechos laborales y va en contra de la lógica de todo el mundo, en donde se están buscando jornadas de 36 horas a la semana. Lo peor de este punto no es el aumento en las horas de trabajo, sino que este aumento no será pagado con dinero, sino que se crea el llamado “banco de horas”, que cambiará esas horas laborales por otras horas de “descanso”. Es decir, mientras en el mundo se busca que las horas extra se paguen al doble o al triple, en Argentina sólo serán intercambiables.

La Reforma también limita el poder político de los sindicatos y disminuye la capacidad movilizadora y política de las huelgas, esto porque se amplia el catálogo de actividades esenciales, lo que impide que algunos sectores puedan llamar a huelga a todos los empleados adscritos al sindicato, disminuyendo notablemente el poder de presión de los trabajadores.

Otro punto que se agregó es el llamado salario dinámico, en teoría no se eliminan los pisos salariales ni los salarios básicos, que es como nuestro salario mínimo, sin embargo, ese salario dinámico que estará vinculado a rendimientos, productividad y resultados podría hacer que un trabajador gane menos un bimestre que el anterior, como señala el sociólogo Jorge Moruno, “la demolición del derecho laboral del siglo XX se observa en el lenguaje de la economía on demand”

Lo que se aprobó en el congreso argentino contiene muchos cambios más, son 122 hojas que muchos legisladores de oposición señalaron que se entregaron apenas unas horas antes de su discusión, por ello es que en el debate parlamentario pocos o ningún senador fueron capaces de argumentar sólidamente en favor de esta reforma.

Este tipo de reformas que atentan contra los derechos laborales no son nuevas, son parte del avance de un proyecto neoliberal que precariza a los trabajadores y los somete a la lógica de la competencia y la precariedad, para lograrlas fue necesario que se avanzara en una ideología nos hizo ver en la solidaridad y el bienestar social un enemigo, esa ideología, como proceso social nos enseño que el descanso es negativo, lo adecuado es trabajar hasta el agotamiento, quien no está dispuesto a hacerlo es un fracasado, sin derecho a culpar al sistema por su falta de éxito.

La reforma aprobada en argentina no es más que llevar el modelo de Uber a la Ley, empleados con jornadas larguísimas de trabajo, sin derechos sociales, con ingresos “dinámicos”, en los que no son empleados de nadie, por lo tanto, ante un accidente laboral están en la indefensión; trabajadores que no saben si tendrán una vejez digna después de una vida dedicada al trabajo.

Hoy es necesario que en México volteemos a ver a la Argentina y entendamos que el trabajo no sólo es vender nuestra fuerza laboral a alguien que la quiera pagar, el trabajo es un articulador de la vida social, por lo tanto, debe garantizar un salario estable y condiciones que permitan que el tejido social se fortalezca, para ello, debe garantizar tiempo libre, o de ocio, además, el trabajo también aspira a otorgarle un retiro digno a los trabajadores.

Hace unos días, nuestros senadores también discutieron una demanda social que es por demás justa, las 40 horas de trabajo a la semana con dos días libres establecidos por Ley. La reforma en cuestión queda a deber a los trabajadores, si bien es cierto no es la uberización del empleo como en Argentina, sí deja de lado una demanda que ayudó a que morena obtuviera la mayoría que hoy detenta y que podría jugar en su contra si se articula un discurso opositor desde los trabajadores y que pueda ser aprovechado por los partidos de oposición.

Bien harían los legisladores en corregir esta iniciativa y entender que todas las revoluciones tienen como aspiración reordenar el sentido del tiempo, y como Marx ya advirtió: “la medida de la riqueza no será ya el tiempo de trabajo, sino el tiempo libre”. Hoy, los trabajadores en México desean reordenar el tiempo hacia el descanso, la familia y el ocio.