Tramadol: alivio bajo cuestionamiento, ¿qué tanto se usa en México?

Tramadol: alivio bajo cuestionamiento

Tramadol: alivio bajo cuestionamiento, ¿qué tanto se usa en México?

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¿Un analgésico de uso extendido en México?

El tramadol se consolidó durante años como un medicamento frecuente para tratar distintos tipos de dolor crónico, desde padecimientos musculoesqueléticos hasta afecciones neuropáticas. En consultorios y farmacias, su prescripción creció por la percepción de que se trata de un opioide “más seguro” que otros fármacos de su categoría. Sin embargo, datos oficiales y estudios recientes colocan su uso bajo un nuevo escrutinio sanitario.

El Gobierno federal reconoció que el consumo de opioides en México pasó de 0.1 por ciento en 2016 a 1.4 por ciento en 2025. De acuerdo con información de la Secretaría de Salud, este incremento guarda una relación directa con el acceso al tramadol, que durante años pudo adquirirse sin receta. Ante este escenario, las autoridades endurecieron su regulación, aunque todavía se detectan esquemas de venta en línea con controles laxos.

¿Qué dice la evidencia científica sobre sus riesgos?

Más allá del debate regulatorio, la discusión médica se trasladó al terreno clínico. Un análisis publicado por el British Medical Journal, que evaluó 19 ensayos clínicos con más de seis mil pacientes entre 47 y 69 años, examinó el impacto del tramadol en personas con dolores neuropáticos, osteoartritis, fibromialgia y dolor lumbar crónico. Los resultados mostraron un alivio limitado del dolor, apenas suficiente para cumplir criterios mínimos de efectividad clínica.

En contraste, el estudio documentó un incremento significativo del riesgo cardiovascular. Entre los efectos observados se registraron mayores tasas de insuficiencia cardiaca, eventos cerebrovasculares y ataques cardiacos. La conclusión fue clara: los posibles daños del uso prolongado de tramadol pueden superar sus beneficios analgésicos, especialmente en pacientes con condiciones previas.

Estos hallazgos adquieren mayor relevancia si se considera que el dolor crónico suele coexistir con sedentarismo, obesidad y diabetes, factores que ya elevan el riesgo de complicaciones graves. En ese contexto, la prescripción rutinaria de un fármaco con impacto cardiovascular abre nuevas interrogantes para la práctica médica.

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¿Cómo se relaciona con otros padecimientos crónicos?

Investigaciones recientes también advierten sobre la aparición del Síndrome Cardiovascular-Renal-Metabólico, una condición que involucra daños simultáneos en corazón, riñones y páncreas. De acuerdo con la Journal of Clinical Medicine, este síndrome se presenta con mayor frecuencia en personas con enfermedades crónicas y estilos de vida poco activos.

Cuando el consumo de tramadol se suma a este perfil de riesgo, la calidad de vida y la esperanza de vida pueden verse comprometidas. El debate actual no se centra solo en la eficacia del medicamento, sino en la necesidad de evaluaciones integrales, mayor vigilancia médica y una toma de decisiones informada por parte de los pacientes.

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