Último tratado nuclear entre Rusia y Estados Unidos llega a su fin
El último acuerdo internacional que limita el despliegue de armas nucleares estratégicas entre Estados Unidos y Rusia expirará el próximo jueves, marcando el fin de una era de control armamentista que se remonta a la Guerra Fría. Se trata del tratado Nuevo START, vigente desde 2011 y considerado el último gran mecanismo bilateral para frenar la proliferación nuclear.
De no concretarse una prórroga de último momento, ambas potencias quedarán sin restricciones legales que limiten el número de ojivas nucleares estratégicas desplegadas, en un contexto internacional caracterizado por tensiones geopolíticas, conflictos armados y un debilitamiento de la cooperación multilateral.
Un acuerdo clave que llega a su límite
El tratado Nuevo START establecía un máximo de 1,550 ojivas nucleares estratégicas desplegadas para cada país, así como límites en el número de misiles, lanzadores y bombarderos pesados. Estas disposiciones representaron una reducción cercana al 30% respecto a acuerdos previos y funcionaron durante años como un pilar de estabilidad estratégica global.
Sin embargo, el deterioro de las relaciones bilaterales, especialmente tras la guerra en Ucrania, debilitó su aplicación. En 2023, Moscú suspendió su participación en el mecanismo de inspecciones, uno de los elementos centrales del acuerdo.
Posturas de Putin y Trump
En septiembre pasado, el presidente ruso Vladimir Putin sugirió extender el tratado por un año. Por su parte, el presidente estadounidense Donald Trump calificó públicamente la idea como “positiva”, aunque hasta ahora no se ha anunciado ningún avance formal.
Trump también ha manifestado posturas contradictorias sobre el tema. Mientras ha señalado que eliminar restricciones nucleares representa un riesgo global, en octubre planteó la posibilidad de reanudar pruebas nucleares estadounidenses, algo que no ocurre desde hace más de tres décadas.
Funcionarios de la Casa Blanca han señalado que el mandatario busca nuevos límites al armamento nuclear, pero con un enfoque distinto que incluya a otras potencias, particularmente China.
El riesgo de un vacío nuclear
Expertos en seguridad internacional advierten que la expiración del Nuevo START incrementa el riesgo de una nueva carrera armamentista. Jon Wolfsthal, de la Federación de Científicos Estadounidenses, afirmó que la extensión del tratado pudo haberse acordado rápidamente y lamentó que no se haya concretado a tiempo.
El fin del acuerdo también influyó en el reciente ajuste del llamado “Reloj del Juicio Final”, que simboliza la cercanía de la humanidad a una catástrofe global.
Desde Moscú, analistas militares consideran que el tratado ya había perdido peso real y que ambas potencias actuarán ahora según sus propios cálculos estratégicos. Rusia ha indicado que observará cualquier aumento del arsenal estadounidense antes de responder.
China y el futuro del control armamentista
Durante su primer mandato, Trump insistió en que cualquier nuevo acuerdo debía incluir a China, cuyo arsenal nuclear crece con rapidez, aunque sigue siendo menor al de Washington y Moscú. Sin embargo, Pekín no ha participado en tratados de control similares.
Además de Estados Unidos y Rusia, otros países con armas nucleares —como Francia, Reino Unido, India, Pakistán, Israel y Corea del Norte— permanecen fuera de acuerdos multilaterales amplios, lo que complica la posibilidad de un nuevo marco global de desarme.
La expiración del Nuevo START deja al mundo sin límites formales entre las dos mayores potencias nucleares, abriendo una etapa de incertidumbre en materia de seguridad internacional.
