Venezuela. Algo así sucedió
¿Es posible que el presidente con uno de los sistemas de seguridad mejor entrenado, con armas de última generación, órganos de inteligencia con entrenamiento, experiencia y conocimiento haya permitido que un puñado de seal’s de la marina estadounidense, haya sido localizado, identificado, capturado y extraído en menos de un minuto?
Sí, sí es posible. Especialmente cuando toda la operación de los norteamericanos es parte de una escala de acuerdos, pactos y compromisos construidos previamente dentro y fuera de Venezuela.
Resulta que la guardia bolivariana no es lo que dicen, no sirvió para lo que durante décadas habían sido entrenados, fracasó ante la única y verdadera amenaza que se hizo realidad: que una fuerza extranjera detuviera a su jefe. No lo creo.
Todo parece indicar que Maduro fue entregado por la amplia y corrupta burocracia militar, que prefirió pactar a perder todo lo que por tres décadas han ido acumulando.
Las élites militares entregaron al incómodo chófer del transporte público y los yanquis postergaron la llegada de María Corina. Una por otro y todos ganan.
Desde hace meses las cúpulas militares bolivarianas habían dado señales de la necesidad de ir construyendo un acuerdo: un gobierno de transición de dos años, una estrategia más contundente contra el crimen organizado, negociar la comercialización del petróleo evitando todo tipo de bloqueo, liberación de presos políticos. Pero les falló un elemento en la ecuación: Nicolás Maduro.
Delcy Rodríguez hace una llamada con Marcos Rubio y se empiezan a tejer los primeros acuerdos. Rubio desliza una ruta: Rodríguez permanece en la presidencia de manera provisional, dirige la transición, convoca a elecciones y entrega el poder a quien resulte ganador. Del otro lado de la línea también hay otra petición: Corina no regresa, nadie puede garantizar su seguridad, mucho menos los militares. O ¿alguien cree que la expresión de Trump sobre Corina Machado fue un dicho a la ligera? Puestas las cartas en la mesa, todo empieza a fluir.
Los militares venezolanos entregan el control de la industria petrolera y minera pero mantienen el pleno dominio en el control de la producción, distribución y comercialización de armas, personas y drogas. El gobierno de Trump necesita a la guardia bolivariana para el trabajo sucio, el control de la población a través de los colectivos esparcidos en todo el territorio nacional, y de manera especial, los necesita para evitar un éxodo que pueda hacer incontrolable una crisis humanitaria en la frontera con Colombia.
El 3 de enero muy probablemente no era la fecha de la ofensiva militar, para algunos observadores la reunión del día de ayer entre el enviado especial del gobierno de China y Nicolás Maduro, fue el evento que encendió las alarmas en los altos mandos del pentágono, departamento de estado y la casa blanca. Maduro jugó con fuego y se quemó. Por otro lado los números de las encuestas de principios de este año, que colocan a Trump con un 35-40% de popularidad, hicieron que se adelantara la decisión, aunque este operativo no será de gran ayuda a la economía local norteamericana.
El mensaje es claro y contundente, y no es para los mandatarios del hemisferio, es para China: no te metas en mi continente.
Edgar Mereles Ortíz.
3 de enero del 2026.
Santa Cruz Xoxocotlán, Oaxaca.
