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Reforma laboral redefine el control horario

El reloj checador obligatorio se perfila como una nueva responsabilidad para los empleadores a partir de 2026, como parte de la reforma laboral que impulsa el Gobierno Federal para reducir la jornada de trabajo en México. La propuesta plantea que las empresas registren de manera electrónica los horarios de entrada y salida de cada persona trabajadora, información que podrá ser solicitada por la autoridad laboral.

Actualmente, la Ley Federal del Trabajo no establece la obligación de llevar un control formal y electrónico del tiempo de trabajo. Hasta ahora, el uso de relojes checadores o sistemas de registro ha quedado a criterio de los patrones. Sin embargo, la iniciativa enviada al Senado busca modificar este esquema para acompañar la reducción gradual de la jornada laboral hasta llegar a 40 horas semanales en 2030.

Especialistas en derecho laboral señalan que la medida representa un cambio relevante en la relación entre empleadores y trabajadores. El registro electrónico permitirá delimitar con mayor precisión el inicio y el fin de la jornada, así como diferenciar el tiempo ordinario del extraordinario. Además, brindará elementos objetivos en caso de revisiones o inspecciones por parte de la autoridad.

Transparencia y supervisión laboral

La propuesta establece que los empleadores deberán conservar los registros electrónicos y entregarlos a la autoridad cuando así se les requiera. La Secretaría del Trabajo y Previsión Social será la encargada de emitir las disposiciones generales para su aplicación, así como definir posibles excepciones según el tipo de actividad o sector productivo.

Abogados laboralistas consideran que documentar las condiciones de trabajo aporta certeza jurídica tanto a las empresas como a los trabajadores. En ese sentido, el control electrónico del horario puede facilitar la supervisión del cumplimiento de la jornada legal y reducir conflictos relacionados con horas extra, descansos y pagos adicionales.

No obstante, algunos especialistas advierten que el reto se concentrará en la operación del sistema, especialmente en empresas que manejan múltiples turnos o esquemas rotativos. En estos casos, el registro deberá reflejar con claridad qué persona labora en cada horario y bajo qué modalidad, lo que implicará ajustes administrativos y tecnológicos.

Cambios al tiempo extraordinario

De forma paralela, la reforma laboral propone modificaciones al régimen de horas extra. El proyecto plantea ampliar gradualmente el límite de tiempo extraordinario permitido de nueve a doce horas semanales. Además, por primera vez se establecería un tope semanal para las horas pagadas al triple, con un máximo de cuatro.

Este nuevo esquema busca equilibrar la flexibilidad operativa de las empresas con la protección de la salud y el bienestar de los trabajadores. Especialistas coinciden en que el control electrónico del horario será una herramienta clave para vigilar que el tiempo extraordinario se justifique por causas excepcionales y no se convierta en una práctica habitual.

Jornada semanal y días de descanso

Aunque la iniciativa reduce la jornada máxima semanal, mantiene el esquema actual de seis días de trabajo por uno de descanso. Esto significa que no se incorpora un segundo día obligatorio de descanso semanal. Bajo esta fórmula, las jornadas diarias se ajustarían para cumplir con el nuevo límite de horas, sin modificar el número de días laborados.

Algunos analistas consideran que este punto podría limitar los beneficios del cambio, ya que la reducción se reflejaría más en el número de horas por día que en el tiempo efectivo de descanso continuo. Aun así, el gobierno sostiene que la reforma busca una transición gradual que no afecte la productividad ni la operación de los centros de trabajo.

Con la implementación del reloj checador obligatorio, el control del tiempo laboral se convertirá en un elemento central de la nueva etapa de la legislación laboral en México, con implicaciones tanto administrativas como legales para las empresas.