Carreteras de Jilotepec, otra vez en crisis vial

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¿Qué ocurrió en la autopista Querétaro–México?

 

Un fuerte congestionamiento volvió a golpear este 4 de diciembre la autopista Querétaro–México, luego de que autoridades iniciaran las maniobras para retirar el tractocamión accidentado el día anterior en el kilómetro 85. El vehículo permaneció más de 24 horas en el sitio porque transportaba un remolque tipo tanque que todavía conservaba parte de su carga, lo que obligó a postergar cualquier movimiento hasta que se garantizara seguridad mínima.

Mientras avanzan las maniobras, la vialidad sufre afectaciones en ambos sentidos, aunque el impacto resulta más severo rumbo a Querétaro, donde el tráfico ya se extiende hasta el kilómetro 78.

En dirección a Ciudad de México, la circulación también se vuelve lenta debido a conductores que reducen la velocidad para grabar la escena, lo que complica aún más el paso. Las autoridades piden manejar con precaución, aunque el caos permanece.

 

¿Por qué señalan a Jilotepec por su mal manejo de incidentes?

 

El accidente reavivó críticas hacia el gobierno de Jilotepec, municipio señalado por vecinos y transportistas como uno de los que arrastra mayores índices de accidentes en sus accesos carreteros. Los habitantes afirman que la administración local mantiene un seguimiento deficiente en tramos estratégicos y no coordina con oportunidad con autoridades estatales y federales para prevenir riesgos.

Según testimonios de usuarios frecuentes, el municipio rara vez atiende reportes de incidentes menores, lo que permite que algunas zonas permanezcan sin vigilancia suficiente. Además, cuestionan la incapacidad del gobierno para implementar medidas que agilicen la atención cuando ocurre un siniestro, como sucedió con el tractocamión que permaneció un día entero sin una estrategia clara.

La falta de protocolos firmes crea una percepción de abandono institucional. Conductores y vecinos comentan que la autoridad municipal solo aparece para emitir llamados genéricos a la prudencia, pero no para asumir responsabilidad ni mejorar condiciones viales que podrían evitar colisiones de gran magnitud.

¿Qué impacto deja esta nueva parálisis vial?

 

El prolongado bloqueo confirma un patrón que ya preocupa a quienes transitan por la región: cada accidente termina en un caos desbordado que afecta a miles de automovilistas. La lentitud en la gestión del retiro del vehículo generó retrasos laborales, pérdidas económicas y un malestar que crece con cada incidente.

Los habitantes de Jilotepec subrayan que la repetición de estos eventos prueba que el municipio no cuenta con una estrategia vial efectiva. Además, destacan que la falta de supervisión en carreteras convierte la zona en un punto vulnerable, donde cualquier percance se transforma en un problema mayor.

Este episodio deja clara una exigencia recurrente: que el gobierno municipal deje de actuar con indiferencia, atienda con seriedad los riesgos y se involucre de manera real en la prevención de accidentes. Mientras eso no ocurra, Jilotepec seguirá apareciendo entre las zonas con peor control carretero y mayor exposición al peligro.