La tumba de La Llorona existe en Guanajuato
Una leyenda que aún causa misterio en el Bajío
La tumba de La Llorona en Guanajuato es uno de los relatos más antiguos y escalofriantes del estado. De acuerdo con la tradición oral, esta historia se originó alrededor de 1850 y sigue viva entre los habitantes de Dolores Hidalgo y San Luis de la Paz, donde se encuentra la Hacienda Siete Reales, lugar que resguarda el supuesto sepulcro de la mujer que, tras ahogar a sus hijos en el río Laja, terminó con su propia vida.
Ubicada sobre el antiguo Camino Real de Tierra Adentro, la hacienda formaba parte de una ruta minera que conectaba Guanajuato con Zacatecas durante el auge de la plata. Los pobladores aseguran que, desde mediados del siglo XIX, comenzaron a escuchar lamentos y gritos desgarradores que, según ellos, provenían del alma en pena de la mujer. Su historia se transmitió de generación en generación, acompañada del miedo que sembraba cada noche de luna llena.
El origen del mito
Según los cronistas locales, la dueña de la Hacienda Siete Reales enloqueció al descubrir la infidelidad de su esposo. En un arrebato, llevó a sus hijos al río Laja y los ahogó, para después quitarse la vida. Desde entonces, los habitantes afirmaban ver a una figura vestida de blanco recorriendo los caminos, llorando y llamando a sus hijos.
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El terror fue tan grande que, hacia 1900, el párroco del pueblo bendijo el sitio donde supuestamente descansaba el cuerpo de la mujer. En ese lugar se construyó una pequeña cripta conocida como “El Calvarito”. Sin embargo, los lamentos continuaron hasta 1913, cuando un grupo de misioneros volvió a bendecir el sitio, y según los relatos, la presencia del espíritu desapareció.
Un sitio que conserva el miedo y la curiosidad
Hoy, la tumba permanece en pie, aunque deteriorada por el paso del tiempo. Sobre ella se colocó una placa fechada en septiembre de 1923, y aún se observan restos de la mampostería original. A pesar de su aspecto abandonado, el lugar sigue atrayendo a curiosos, turistas y creyentes de lo sobrenatural, especialmente durante la temporada de Día de Muertos.
Quienes se atreven a visitar el sitio aseguran sentir una energía extraña y una sensación de tristeza inexplicable al estar frente a la cripta. La visita requiere autorización de los propietarios del terreno, quienes piden una cuota de recuperación aproximada de 50 pesos.
Más que un punto turístico, la tumba de La Llorona en Guanajuato se mantiene como un símbolo de las leyendas que conforman el imaginario popular mexicano, donde la frontera entre el mito y la realidad parece desvanecerse con el paso del tiempo.
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