¡AESTHETIC! los estilos vendibles

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¡AESTHETIC! los estilos vendibles. Aesthetic la traducción al español nos habla de lo percibido convencionalmente bello, por ende, todo se engloba en la normativa, sin embargo, hay mucho más en esta palabra inglesa usada coloquialmente por los jóvenes; esto es superior a un simple un anglicismo ya que en redes esta palabra se usa para determinare un “estilos” que van desde lo fantástico hasta lo conservador blanqueando problemáticas sociales con la estetización excesiva que descontextualiza  estilos o formas que abarcan luchas e ideologías tomando  luchas sociales como el punk, movimientos culturales como lo gótico y corrientes como el grunge volviéndolos solo algo que mirar.

Pue lo mal llamado aesthetic, toma los elementos simbólicos sin compromiso ni comprensión, sin llegar a ser un homenaje o reinterpretación crítica, funciona como una forma de consumo superficial, donde lo importante no es el mensaje, sino la imagen.

Así, movimientos que nacieron desde la resistencia o la disidencia terminan reducidos a paletas de colores, filtros vintage o playlists cuidadosamente seleccionadas. El riesgo de esta tendencia es claro: se romantizan realidades sociales complejas, se desvanece el contenido político y se produce un vaciado de sentido, donde la precariedad se presenta como minimalismo aspiracional; el aislamiento se convierte en “vibes” melancólicos; la rebeldía, en una estética vendible.

Más preocupante aún, muchas de estas estéticas reproducen —a veces sin intención consciente— normas de exclusión: cuerpos delgados, blancos, jóvenes y hegemónicos dominan la mayoría de las representaciones visuales, incluso dentro de estéticas que nacieron como una crítica a esas mismas estructuras. Lo que en principio fue contracultural termina siendo absorbido y mercantilizado por el algoritmo.