EU se retira de la UNESCO por “sesgo antiisraelí”
Trump acusa agenda “globalista” y retoma su política de distanciamiento
El gobierno de Estados Unidos, bajo el liderazgo del presidente Donald Trump, anunció este martes su decisión de abandonar nuevamente a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), señalando supuestos “sesgos antiisraelíes” y una agenda que considera “globalista e ideológica”. Esta medida, que será efectiva a finales de 2026, marca la segunda salida del país de esta agencia cultural de la ONU durante una presidencia de Trump.
La portavoz del Departamento de Estado, Tammy Bruce, explicó que la administración considera que la UNESCO “promueve causas sociales y culturales polarizadoras” que van en contra de los principios de la política exterior de “América Primero”. Entre las razones específicas citadas, Bruce destacó la inclusión de temas como la diversidad, la equidad, y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que el gobierno estadounidense califica como parte de una “agenda woke”.
Reconocimiento a Palestina, uno de los puntos de conflicto
El malestar de Washington con la UNESCO no es nuevo. Uno de los puntos más sensibles ha sido el reconocimiento de Palestina como Estado miembro desde 2011. Según el comunicado oficial, esta medida “socava el papel de la ONU como organismo imparcial” y fomenta una supuesta “retórica antiisraelí”. La administración Trump, alineada con el actual gobierno de Benjamín Netanyahu, considera este tipo de decisiones como ejemplo del sesgo que denuncia.
La retirada también se inscribe en una línea de crítica general hacia organismos multilaterales que, a juicio de Trump, “priorizan agendas ideológicas sobre resultados concretos” y desatienden los intereses estadounidenses. Durante su primer mandato, Trump ya había ordenado la salida de su país en 2018, aunque el presidente Joe Biden reincorporó a Estados Unidos en 2023 como parte de su estrategia de restaurar alianzas globales.
Reacciones encontradas
La directora general de la UNESCO, Audrey Azoulay, lamentó la decisión y aseguró que, si bien representa una pérdida simbólica y presupuestal, la organización “está mejor preparada financieramente” que en salidas anteriores. La aportación anual de Estados Unidos es de 75 millones de dólares, equivalente al 8% del presupuesto total. Azoulay también rechazó las acusaciones de antisemitismo y subrayó el trabajo de la agencia en la educación sobre el Holocausto.
Desde Israel, el canciller Gideon Saar celebró la medida como un “paso necesario” para garantizar un trato más justo hacia su país en el sistema de Naciones Unidas. Saar agradeció a Washington por su “coherencia y respaldo” en foros internacionales donde, asegura, Israel ha sido objeto de “discriminación sistemática”.
Un patrón de distanciamiento
La nueva salida de Estados Unidos de la UNESCO se suma a una serie de posturas de confrontación hacia organismos multilaterales adoptadas por Trump, quien durante su mandato anterior también se retiró del Acuerdo de París, del Consejo de Derechos Humanos de la ONU y del Tratado de Cielos Abiertos.
La medida confirma la intención del expresidente de seguir moldeando su segundo mandato —en caso de ser reelecto— con una política exterior centrada en la soberanía nacional y el rechazo a estructuras de gobernanza global que, a su juicio, limitan la independencia estadounidense.
