Robo de carga se normaliza en autopistas mexicanas, ¿qué tan frecuente pasa?

Robo de carga se normaliza en autopistas mexicanas, ¿qué tan frecuente pasa?
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¿Qué tan frecuente es el robo de mercancía?
El robo de carga se ha convertido en una constante en las carreteras mexicanas. Cada 50 minutos, ocurre un nuevo asalto, ya sea a camiones o a trenes, lo que representa un problema estructural para el país. De acuerdo con un reporte de Bloomberg, los intentos de robo aumentaron 33% solo en los primeros dos meses de 2025.
Los delincuentes sustraen todo tipo de productos, desde celulares hasta tequila, pasando por ropa de lujo, alimentos y tecnología. El valor de algunos cargamentos, como los de tequila, puede alcanzar hasta 250 mil dólares, lo que los convierte en blancos atractivos para el crimen organizado.
¿En qué regiones se concentra el problema?
El fenómeno no ocurre de manera uniforme en todo el país. Ocho estados concentran el 96% de los robos: Ciudad de México, Puebla, Guanajuato, Jalisco, San Luis Potosí, Veracruz, Querétaro e Hidalgo. Estas entidades se encuentran en ejes logísticos clave y rutas de distribución comercial.
Aunque Estados Unidos y Europa presentan cifras más altas en términos absolutos, México encabeza la lista mundial si se considera la proporción entre robos y actividad económica. Esta condición pone en riesgo la competitividad del país, especialmente en el contexto del nearshoring, donde las cadenas de suministro requieren confiabilidad.
¿Qué consecuencias tiene para la economía?
A diferencia de otras regiones, donde predominan esquemas de fraude sofisticado, en México los métodos son asaltos directos: uso de ponchallantas, retenes falsos o emboscadas armadas. Este tipo de violencia afecta a las empresas transportistas y al consumidor final, quien termina pagando precios más altos por bienes que llegan con sobrecostos derivados de la inseguridad.
Además, comienzan a surgir formas de economía paralela. Algunos grupos criminales ofrecen protección informal a cambio de pagos, lo que implica que ciertas compañías negocian rutas seguras fuera de los marcos legales. Estos acuerdos, por supuesto, no se documentan, pero contribuyen a distorsionar el mercado.
Mientras tanto, las autoridades enfrentan el reto de controlar esta crisis persistente, que amenaza con desalentar inversiones y complicar la logística nacional. Si bien el nearshoring representa una oportunidad para el país, su éxito dependerá de que la mercancía llegue a destino sin ser interceptada. De lo contrario, las carreteras mexicanas seguirán funcionando como territorio de alto riesgo.
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