Ya se están arreglando China y EE. UU. ¿Qué sigue para México?
Por Salomón Rosas.
Hace 5 meses, el 26 de enero, titulamos nuestra colaboración semanal como México en medio de las superpotencias, del “clima de guerra” a los “tambores de paz” en la cual describimos algunos hechos que se venían advirtiendo sobre acercamientos y escarceos del gobierno de Donald Trump con el gobierno de Xi-Jinping, presidente de China, para iniciar un recorrido de negociaciones comerciales que hoy parecen haber llegado a un punto de maduración entre las dos super potencias. Recordamos hoy el tono duro y amenazante del discurso que uso DT como táctica contra todos los países pero sobre todo contra China durante su campaña electoral, después de haber ganado las elecciones y previo a su toma de posesión e inicio de mandato con el objeto de poner condiciones de inicio para las negociaciones comerciales. Hoy es mucho más útil y oportuno volver a registrar que al evento del discurso inaugural de DT en Washington el 20 de enero pasado asistió como invitado super especial el vicepresidente de China, Hang Zheng y que ese hecho evidenció que las correas de interlocución seria, diplomática y comercial estaban operando a la par del discurso estridente.
Ayer la prensa nacional e internacional confirmaron que China alcanzó un acuerdo comercial con Estados Unidos (EU) durante las últimas conversaciones llevadas a cabo en Londres, Inglaterra, mismas que son seguimiento de las iniciadas en mayo en Ginebra, Suiza y que refieren, entre otras cosas, que las prioridades de Washington fueron las de garantizar el suministro de tierras raras que son metales claves y fundamentales para la fabricación de baterías eléctricas, turbinas eólicas y sistemas de defensa; a su vez, Pekin anunció que EU eliminará una serie de medidas restrictivas y la reducción de aranceles en algunos de sus productos. El primer Acuerdo Comercial de esta nueva etapa entre las dos superpotencias es una realidad y el pasado jueves DT afirmó que ya lo había firmado, situación que funcionarios de China confirmaron el viernes. El portavoz del Ministerio de Comercio de Pekin liberó un comunicado señalando que Estados Unidos y China se encuentran a mitad del camino; es decir, que ya se dieron la mano y que se avanza en las pláticas que darán el sustento al nuevo orden comercial mundial. Ambos países entendieron lo que bien decía Indira Gandhi cuando afirmaba que “con el puño apretado no se puede intercambiar un apretón de manos” y, aunque persisten diferencias en esta etapa de las negociaciones y con seguridad habrá sobresaltos de aquí al 9 de julio (fecha establecida por ambos gobiernos para alcanzar acuerdos definitivos) lo que nosotros debemos tener muy claro es lo que dijo el Ministerio de Comercio de China al recalcar ayer que “da la bienvenida a los esfuerzos” que se están llevando acabo para resolver diferencias a través de las “consultas de igual a igual” con Estados Unidos y a quien pidió que se “ponga del lado de la equidad, la justicia y la corrección histórica, defendiendo firmemente las normas económicas y comerciales internacionales y el sistema comercial multilateral”.
En el contexto “de igual a igual” en el que ya los dos grandes del mundo se están poniendo de acuerdo en lo comercial, y entendiendo que México no trata de “igual a igual” con Estados Unidos, algunas de las preguntas que debemos hacernos, atender y contestar son: qué sigue para México; qué hay que hacer para aprovechar esa circunstancia de entendimiento entre EU y China; cómo debemos lidiar con la arrogancia de EU y qué nos toca cuidar a los mexicanos. La situación es muy complicada porque lo que es una realidad es que el gobierno de DT ha tomado como estrategia para la relación con México el mezclar todos los temas de la agenda bilateral y condicionar los temas comerciales a otros que son de seguridad, narcotráfico, migración, tráfico de armas, y ahora sobre los temas de nacionalidad de los hijos de inmigrantes y de lavado de dinero y/o delincuencia internacional.
Hay que hacer notar que en la negociación con China el gobierno de DT no antepone ya como primer argumento el tema del fentanilo (como lo hacia hace unos meses) y que solo trata con ellos los temas de orden comercial. El gobierno chino se encargó de sacar de la mesa de negociación otros temas que quería imponer EU para condicionar lo comercial y lo pudo hacer porque hablan de tú a tú y en condiciones de simetría de fuerzas. En el caso nuestro y con la gran asimetría existente, la “verdad unilineal” y acomodaticia que como estrategia siempre ha usado y ahora vuelve a utilizar el gobierno de Estados Unidos en su relación con los que no son igualmente fuertes es lo que hay que desmantelar. No podemos, no debemos, dejar que “su verdad” sobre los temas migratorios, de narcotráfico, de delincuencia internacional, y otros, sean el argumento central que condicione los temas de carácter comercial que a todas luces corren por cuerdas separadas.
La arrogancia impositiva en el discurso negociador en lo comercial del gobierno de DT hacia México mezclando los temas todos, achacando responsabilidades exclusivas a los mexicanos o al gobierno de México y adoptando decisiones que agreden y agravian a nuestro país, además de ser una gran irresponsabilidad, es una muestra clara de abuso a partir de mentiras o verdades a medias para sacar ventaja abusiva e inaceptable. México y los mexicanos debemos estar muy unidos al lado de la presidenta de la República porque lo que está en juego es nuestro presente y el futuro de nuestros hijos. Hacer que el gobierno de Estados Unidos nos respete pasa por hacer entender al señor Donald Trump que si bien no somos una potencia comercial y militar como la que ellos son, lo que sí somos es una nación unida conformada por gente honesta que tiene dignidad y que contamos con un gobierno legitimo que está respaldado por el pueblo de México y que al mando se encuentra una mujer responsable y patriota como lo es la Doctora Claudia Sheinbaum Pardo.
