Criterio independiente – Protejamos nuestras riquezas naturales

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El mayor crimen ecológico en Toluca fue el entubamiento del río Verdiguel. Su asesinato comenzó cuando se convirtió en tiradero de desperdicios de fincas, fábricas y casas que se construyeron en sus márgenes. Ahora, su mala fama proviene de la sospecha ciudadana de ser un jugoso pretexto para desviar recursos públicos con la argucia de  mantener sus muros y reforzar su bóveda. Auditar las millonadas lavadas en el río Verdiguel del año 2000 al 2020 puede sorprender a propios y extraños.

Punto y aparte. Hablemos de otro río que aún atraviesa a cielo abierto Toluca y todavía es una belleza natural y orgullo de nuestros pueblos originarios.

Marquitos me invitó a constatar el deterioro de las uniones de un puente que cruza el río Tejalpa a la altura de Calixtlahuaca, Toluca. En efecto, se requieren obras de mejoramiento.

Pero fue Adolfo, un abuelito pastor el que me dijo —lo que más necesita de nuestra protección es el río Tejalpa mismo. Evitar que se contamine. Evitar que sea tiradero de basura (de cadáveres humanos, también). Evitar que se mate su flora y que se extinga su fauna.

El tramo del río Tejalpa que recorre Calixtlahuaca conserva la belleza de vida campirana. Envidiable. Ahí se aprecian aves. Como Adolfo, ahí se ve a los pastores aliviar la sed de sus animalitos. Ahí aún es posible pasar un día de campo sentados junto al río.

Adolfo acusa  —mire las huellas de los desalmados que en lugar de depositar en su lugar la basura o enterrarla en sus predios, la arrojan de manera criminal al lecho de nuestro río Tejalpa.

Estamos a tiempo de proteger nuestras riquezas hídricas y sus maravillosos paisajes creados en sus entornos naturales.

Marquitos se pregunta —¿qué sería de Toluca si el Verdiguel se hubiese conservado como parte de la elegancia de la ciudad?

—No. No sería Venecia –tercia Armando y comenta sonriendo —desde luego tampoco Tabasco bajo el agua porque los antiguos pobladores del Valle del Matlatzinco nos enseñaron a establecernos en las partes altas de ríos y lagunas, no en su cauce natural que cambia según la temporada y la intensidad de las lluvias.

—Faltarle el respeto a esa sabiduría ancestral ocasiona las tragedias –sentencia Adolfo.

Siempre se ha optado por la salida fácil para decidir entre naturaleza y civilización. Es tiempo de dar soluciones ecológicas y sustentables a largo plazo para que al construir nuestras viviendas no pretendamos ignorar o destruir nuestro gran hogar, los entornos naturales en cada rincón de nuestro único planeta, la Tierra.

En 2001, Carlos Díaz Delgado y Griselle Vega lsuhuaylas recuperaron las palabras de  Peralta y Salazar (1999): “La problemática de las inundaciones en la subcuenca del río Tejalpa irá  en  aumento, ya que un gran número de asentamientos prosigue su crecimiento físico, sin que las autoridades  e  instituciones  evalúen con detenimiento la expansión y su incidencia en la seguridad de los pobladores” (http://www.revistatyca.org.mx/ojs/index.php/tyca/article/view/900).

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