Frontispicio
Por: Edgar Mereles Ortíz
“México necesita, le urge que se construya la paz, tarea de todos.”
Hermenegildo García
Construyamos paz
No pretendo reiterar el sobrediagnóstico de la situación que vive nuestro país, solo me permitiré mencionar algunos fenómenos delictivos que están incidiendo y lacerando a millones de mexicanos.
Las desapariciones no son eventos donde las personas en este instante están y al siguiente dejan de estar. Es uno de muchos actos de una cadena de hechos que sirven para sostener dos o tres actividades delictivas: el reclutamiento de sicarios, la dotación de mujeres para la prostitución y trata de personas, especialmente en el sur de Asia, y para la producción masiva, a manera de esclavos, de productos materiales ilegales y piratas.
La extorsión es un sistema cruel, violento y despiadado de financiamiento de los grupos del crimen organizado. Las asociaciones delictivas han encontrado en este mecanismo una fuente permanente de control, obtención de influencia política y la imposición de funcionarios en los gobiernos municipales y estatales para que las actividades comerciales, empresariales y agropecuarias estén sometidas por ambas manos, sumando a la de los gobiernos.
El narcotráfico, ante el cierre de la frontera para comercializar en las ciudades de Norteamérica; la persecución y detención de líderes de los cárteles, han tenido que abrir mercados de consumo en las ciudades de México en los últimos veinte años o más. El problema es que son diversas organizaciones que pretenden controlar la distribución y venta, esto obliga a que, a través de la violencia, se impongan, controlen su territorio y persigan hasta matarlos a sus competidores.
Últimamente existen nuevos fenómenos que empiezan a impactar a empresas globales, por ejemplo, la explotación de minas de manera ilegal, el robo de combustible además de la gasolina, el control de cosechas de limón, melón, aguacate, azúcar y café. Con esquemas de violencia, negociaciones con grupos de mineros, campesinos y transportistas que representan los intereses de los delincuentes y, tras el disfraz de empresas constituidas legalmente, han expandido su presencia en casi todo el país.
Otro elemento que debemos considerar es que existen organizaciones extranjeras que trabajan en América Latina y son de orígenes chinos, rusos, franceses, egipcios, italianos, sirios, etc. Esta realidad tiene un velo de complicidad de algunos gobiernos, asunto difícil de demostrar, pero imposible de negar en algunos casos.
Todo esto es posible y se consolida cuando en México existe una tríada de complicidades y sociedad entre los criminales, dirigentes de Morena y funcionarios de los gobiernos federal, estatales y municipales. Ante la evidente, tumultuosa y escandalosa cantidad de evidencias que son del conocimiento general, sería irresponsable y cobarde negarlo.
Esta terrible realidad sí tiene solución, sí hay opciones de respuesta, atención y aplicación de medidas. No están en el gobierno y su movimiento, están en la oposición, en SomosMX, Acción Nacional, Movimiento Ciudadano y Revolucionario Institucional.
Más allá de las preferencias partidistas, de las agendas de grupo y de las políticas personales, es el momento de construir una plataforma común entre la oposición para plantear las visiones, compromisos, acciones legislativas y de gobierno para ir resolviendo cada problema que vivimos.
El complejo y gravísimo problema que se está viviendo exige la más elevada visión política, la mayor imaginación y creatividad de ideas, la conducta innovadora más sólida e influyente de los liderazgos de la oposición. No es un tema de personajes, es una actitud y voluntad de equipos y grupos políticos.
La situación actual solicita creatividad. Todo lo que se está haciendo no está funcionando. No hay avances; al contrario, a la denuncia la quieren callar, a las víctimas las quieren desconocer o negar, a las familias de las víctimas perseguir, a los activistas encarcelar o matar. Todos estamos bajo amenaza.
Ese sería el primer paso para la reconstrucción del país, la construcción de un gran acuerdo nacional; el segundo es sacar del poder, mediante las urnas, a Morena.
Ciudad de México, a 15 de julio de 2026.
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