Cadena Mundialista: El accidentado pitazo inicial del primer Mundial en Uruguay 1930
El accidentado pitazo inicial del primer Mundial en Uruguay 1930
Entre boicots europeos, viajes transatlánticos en vapor y estadios en construcción, el 13 de julio de 1930 el fútbol cambió para siempre con el nacimiento de la Copa del Mundo.
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A escasos meses de conmemorarse 96 años de un hito que transformó al deporte rey, la mirada viaja inevitablemente a los orígenes del torneo más apasionante del globo. El 13 de julio de 1930, Uruguay, que ya ostentaba el prestigio de ser bicampeón olímpico, se convirtió en la cuna del primer certamen mundialista. Sin embargo, lo que hoy conocemos como un evento de gala tecnológica y logística, tuvo un inicio marcado por el romanticismo y la precariedad de la época.
Jules Rimet y el desafío de unir al mundo
La creación del torneo no fue sencilla. Jules Rimet, entonces presidente de la FIFA, tuvo que sortear arduas negociaciones para convencer a las potencias europeas. La designación de Uruguay no fue bien recibida por todos; muchos países del Viejo Continente impusieron un boicot y se negaron a cruzar el Atlántico.
Para asegurar la participación de los 13 países finales, Uruguay no solo apeló a su centenario constitucional, sino que se ofreció a cubrir todos los gastos de viaje de las delegaciones, un gesto sin precedentes que terminó por inclinar la balanza a su favor.
Dos sedes improvisadas y un gol para la historia
Aunque el majestuoso Estadio Centenario estaba destinado a ser el escenario único, las obras no se terminaron a tiempo. Esto obligó a activar un “plan B” en el primer día de competencia.
A las tres de la tarde de aquel 13 de julio, se jugaron dos partidos simultáneos que marcaron el inicio oficial: Estados Unidos contra Bélgica en el Gran Parque Central, y Francia frente a México en el desaparecido Estadio de Pocitos. Fue en este último donde Lucien Laurent grabó su nombre en la eternidad al anotar el primer gol en la historia de los Mundiales al minuto 19.
“En aquella época no imaginé la importancia que tendría. Solo hubo una pequeña mención en los periódicos; el fútbol estaba en su niñez”, recordaría Laurent años después sobre su histórica volea. Mientras tanto, en el otro encuentro, el estadounidense Bart McGhee anotaba el segundo tanto de los mundiales apenas cuatro minutos después.
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Una inauguración tardía
Curiosamente, la ceremonia inaugural no ocurrió el primer día. Debido a los retrasos en la construcción, se esperó al debut de la selección uruguaya para estrenar oficialmente el Estadio Centenario. Así, el 18 de julio de 1930, coincidiendo con el centenario de la Jura de la Constitución, “La Celeste” venció a Perú 1-0 ante un estadio repleto. Para ese momento, paradójicamente, ya se habían disputado ocho encuentros del torneo.
Hoy, aunque el Estadio de Pocitos ya no existe, dos monumentos en las calles de Montevideo marcan el sitio exacto donde se ubicaban el arco del gol de Laurent y el centro del campo, recordándonos el punto exacto donde comenzó el sueño que hoy paraliza al planeta.
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