UNAM revela por qué el invierno 2026 ha traído frío extremo
Las bajas temperaturas que han marcado el invierno de 2026 en gran parte de México no son una casualidad. De acuerdo con especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el país atraviesa una temporada invernal más seca, variable y con contrastes térmicos más pronunciados, lo que ha intensificado la sensación de frío en diversas regiones.
Investigadores explican que, aunque los frentes fríos han continuado ingresando al territorio nacional, su comportamiento ha sido irregular, alternando episodios de frío intenso con periodos más templados, lo que genera cambios abruptos en lapsos cortos de tiempo.
Un invierno seco que intensifica el frío nocturno
La UNAM detalla que una de las principales características de este invierno ha sido la escasa nubosidad y la falta de humedad, condiciones que permiten que el calor acumulado durante el día se disipe rápidamente durante la noche. Este fenómeno provoca madrugadas y mañanas considerablemente más frías, especialmente en el centro y norte del país.
La ausencia de nubes actúa como un “escape térmico”, favoreciendo una mayor amplitud térmica, es decir, una diferencia notable entre las temperaturas diurnas y nocturnas, lo que ha sido percibido por la población como un frío más severo de lo habitual.
Masas de aire frío y sistemas de alta presión
Especialistas universitarios señalan que la percepción de un invierno más extremo está relacionada con la entrada intermitente de masas de aire frío, combinadas con la presencia de sistemas de alta presión que estabilizan la atmósfera y reducen la probabilidad de lluvias.
Cuando estos sistemas coinciden con cielos despejados, el enfriamiento nocturno se intensifica, generando descensos abruptos de temperatura que afectan principalmente a zonas elevadas y regiones con menor cobertura urbana.
Impactos del clima invernal en México
El carácter seco y variable del invierno también tiene consecuencias más allá de la sensación térmica. La UNAM advierte que la reducción de lluvias limita la recarga de mantos acuíferos y puede afectar actividades agrícolas, mientras que las temperaturas extremas incrementan los riesgos para comunidades vulnerables, en especial en zonas rurales y de alta montaña.
Ante este escenario, los especialistas recomiendan seguir de cerca los avisos meteorológicos oficiales, extremar precauciones durante las noches y madrugadas, y tomar medidas para proteger la salud frente a los cambios bruscos de temperatura.
La universidad subraya que estos patrones forman parte de la dinámica natural del clima, aunque su intensidad puede variar cada año dependiendo de las condiciones atmosféricas globales.
