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Un niño fotógrafo en medio de la guerra

En 1968, en pleno conflicto armado del sudeste asiático, surgió la historia del niño fotógrafo de Vietnam, un caso singular dentro del fotoperiodismo de guerra. Ese año coincidió con la ofensiva del Tet, una de las operaciones militares más intensas del conflicto, que transformó el rumbo político y social de Vietnam del Sur. Mientras las tropas estadounidenses incrementaban su presencia y las protestas crecían en Estados Unidos, las calles de Saigón vivían entre explosiones, enfrentamientos y desplazamientos constantes.

En ese escenario, Lo Manh Hung, conocido como Jimmy, recorría la ciudad con una cámara colgada al cuello. Tenía apenas 12 años y ya se movía con soltura entre soldados, civiles y zonas de combate. A diferencia de otros menores afectados por la guerra, Jimmy se integró al conflicto desde el lente de una cámara, siguiendo los pasos de su padre, fotoperiodista independiente. Así, desde temprana edad, comenzó a documentar episodios que definieron una de las guerras más fotografiadas del siglo XX.

La presencia de Jimmy en el frente no pasó desapercibida. Soldados y reporteros lo reconocían por su rapidez y determinación. Mientras tanto, sus imágenes circulaban en medios internacionales, lo que aportó ingresos esenciales para su familia en un contexto marcado por la precariedad y la violencia cotidiana.

Riesgos, legado y una vida después del conflicto

El trabajo de Jimmy implicó riesgos constantes. Con frecuencia, salía solo tras explosiones o enfrentamientos armados, incluso durante el toque de queda. En varias ocasiones, las autoridades lo detuvieron por su edad, aunque su credencial de prensa le permitía continuar. Sin embargo, su juventud también facilitó el acceso a zonas restringidas, ya que muchos soldados confiaban en él y lo protegían.

Con el tiempo, la responsabilidad familiar recayó en sus hombros. Tras un accidente que dejó a su padre sin poder trabajar, Jimmy se convirtió en el principal sostén económico del hogar. Pese a ello, continuó documentando la guerra con disciplina y constancia. Sus hermanos relataron que, aunque enfrentaba escenas extremas, mantenía un carácter alegre y una actitud enfocada en su oficio.

Las heridas llegaron inevitablemente. Primero recibió un disparo en un brazo y, años después, resultó herido por artillería durante la batalla de Quang Tri, lo que le causó daños permanentes en el oído. Aun así, regresó al trabajo y siguió fotografiando hasta el final del conflicto.

Tras la caída de Saigón en 1975, Jimmy huyó junto con parte de su familia. Luego de un periodo de separación y reencuentros en campos de refugiados, se estableció en Estados Unidos. Allí llevó una vida más discreta, alejada del reconocimiento que tuvo en Vietnam. A pesar de ello, nunca abandonó la fotografía y más tarde abrió su propio laboratorio.

Jimmy falleció en 2018, poco después de regresar a Vietnam. Su legado permanece en las imágenes que capturó y en el testimonio visual que ofreció al mundo sobre la guerra, además del papel decisivo que tuvo en la supervivencia de su familia.