Artemis II pone a la NASA ante su mayor prueba lunar este 2026

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El primer viaje tripulado a la Luna en más de 50 años se acerca

La NASA se encuentra a semanas de enfrentar uno de los desafíos más importantes de su historia reciente: el lanzamiento de Artemis II, la primera misión tripulada rumbo a la Luna desde el final del programa Apolo en 1972. Programada para febrero de 2026, la misión marcará el regreso de seres humanos al espacio profundo y abrirá una nueva etapa en la exploración lunar.

El vuelo forma parte del programa Artemis, una iniciativa anunciada en 2017 cuyo objetivo no solo es volver a la Luna, sino establecer las bases para una presencia humana sostenida y, a largo plazo, preparar misiones hacia Marte.

Una misión inédita desde la era Apolo

Artemis II enviará a cuatro astronautas en un viaje de aproximadamente 10 días alrededor de la Luna: Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, de la NASA, junto con Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense. Será la primera vez en más de cinco décadas que una tripulación se aleje más allá de la órbita terrestre baja.

A diferencia de las misiones Apolo, la nave Orion no entrará en órbita lunar baja ni intentará un alunizaje. En su lugar, seguirá una trayectoria de “tirachinas” que rodeará la Luna y permitirá un regreso seguro a la Tierra incluso en caso de fallas en el sistema de propulsión.

Esta ruta ofrecerá, además, vistas inéditas del satélite natural, incluyendo regiones que nunca han sido observadas directamente por astronautas.

Tecnología nueva y riesgos conocidos

El viaje pondrá a prueba sistemas que nunca han sido evaluados con tripulación humana en el espacio profundo. Entre ellos se encuentra el escudo térmico de Orion, diseñado para proteger a los astronautas durante el reingreso a la atmósfera terrestre a temperaturas superiores a los 2,700 grados Celsius.

Durante la misión no tripulada Artemis I, en 2022, el escudo térmico mostró un desgaste mayor al esperado. Aunque protegió adecuadamente la cápsula, el incidente obligó a la NASA a realizar ajustes y análisis adicionales durante más de un año.

Autoridades de la agencia han reiterado que confían en que los cambios realizados permitirán un reingreso seguro en Artemis II.

Radiación, aislamiento y ciencia humana

Uno de los mayores retos será la exposición a la radiación espacial. Al alejarse del campo magnético terrestre, los astronautas enfrentarán niveles de radiación significativamente más altos que los que se registran en la Estación Espacial Internacional.

Durante el vuelo, la tripulación realizará estudios sobre sueño, estrés, funciones cognitivas, sistema inmunológico y salud cardiovascular. También se transportarán chips con tejido humano para analizar los efectos del entorno del espacio profundo en el cuerpo.

Estos datos serán clave para futuras misiones de larga duración y para el objetivo de establecer una base lunar permanente.

Un paso clave en la carrera lunar

Artemis II despegará a bordo del cohete Space Launch System desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida. Más allá de su valor científico, la misión tiene un fuerte peso geopolítico, en un contexto de competencia internacional por el liderazgo en la exploración espacial, especialmente frente al avance del programa lunar de China.

La misión servirá como antesala de Artemis III, que busca llevar astronautas al polo sur lunar por primera vez en la historia. Si tiene éxito, Artemis II marcará el inicio de una nueva era de exploración humana más allá de la Tierra.