El presidente Donald Trump calificó como una “gran victoria republicana” el acuerdo aprobado en el Senado de Estados Unidos para poner fin al cierre de Gobierno, que mantuvo paralizadas las actividades federales durante 42 días, el periodo más largo en la historia del país.
El pacto bipartidista —respaldado por ocho senadores demócratas— permitirá financiar la administración pública hasta el 30 de enero, evitando despidos inmediatos de empleados federales y dando tiempo para reabrir la discusión presupuestaria a inicios de 2026.
Durante un acto en Arlington, Virginia, con motivo del Día de los Veteranos, Trump agradeció el respaldo del Congreso y destacó la labor del presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, a quien atribuyó el liderazgo del acuerdo.
¿Cuáles fueron los efectos del cierre?
El cierre de Gobierno, iniciado el 1 de octubre, afectó a casi un millón de trabajadores federales, quienes dejaron de recibir sus salarios. Además, la suspensión provocó la cancelación de más de mil vuelos, interrupciones en servicios básicos y retrasos en la distribución de alimentos para familias de bajos ingresos.
Durante esas semanas, Trump retuvo fondos estatales a entidades administradas por demócratas y redujo plantillas públicas, decisiones que provocaron fuertes críticas y dudas sobre los límites de sus facultades fiscales.
El texto del acuerdo limita temporalmente esas acciones y prohíbe nuevos despidos hasta finales de enero. No obstante, analistas advierten que el decreto no elimina la posibilidad de recortes futuros desde el Ejecutivo.
¿Qué divisiones dejó el pacto?
Aunque el compromiso legislativo evita una crisis inmediata, no resuelve los problemas estructurales del presupuesto estadounidense. La deuda nacional sigue creciendo y el acuerdo sólo aplaza las decisiones de fondo hasta la negociación del presupuesto definitivo de 2026.
El tema de los subsidios de salud generó tensiones entre los demócratas, ya que la solicitud para extender la cobertura médica a 24 millones de personas se pospuso para diciembre. Fuentes legislativas reconocieron que “no hay garantía de que se vote pronto”.
Un sondeo de Reuters/Ipsos reveló que la mitad de los estadounidenses culpa a los republicanos por la paralización federal, mientras que el 43% señala a los demócratas.
Trump cerró su discurso proponiendo renombrar el 11 de noviembre como “Día de la Victoria”, en honor al fin de la Primera Guerra Mundial, y extender el homenaje al 8 de mayo, fecha de la rendición alemana en la Segunda Guerra Mundial.
Con este acuerdo, el presidente intenta recomponer su imagen política, aunque la fragilidad del consenso en el Congreso deja abierta la posibilidad de nuevos enfrentamientos partidarios en los próximos meses.

