La inteligencia artificial redefine el empleo de los “cuellos blancos”

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Nuevos trabajos surgen en medio de recortes masivos

El auge de la inteligencia artificial (IA) está transformando profundamente el mercado laboral, especialmente entre los llamados “cuellos blancos”, profesionales del ámbito financiero, legal, médico o tecnológico. Mientras muchas empresas reducen personal o frenan contrataciones, crece una nueva economía de empleos temporales y altamente especializados dedicados al entrenamiento de sistemas de IA.

Compañías como Mercor, Surge AI, Scale AI y Turing han comenzado a reclutar expertos en áreas como banca, derecho, ingeniería o medicina, ofreciéndoles pagos de hasta mil dólares por hora por aportar conocimiento humano que refine el razonamiento de los modelos de inteligencia artificial. Según Bloomberg, este fenómeno se asemeja a la lógica de plataformas como Uber, pero aplicada al mundo digital y cognitivo.

La demanda de estos perfiles surge en un contexto laboral incierto, donde los despidos aumentan y la automatización avanza. Aunque estos empleos abren oportunidades lucrativas a corto plazo, también alimentan un riesgo de sustitución: los mismos sistemas que hoy se entrenan podrían reemplazar a quienes los perfeccionan.

De tareas rutinarias a conocimiento experto

Hasta hace poco, las grandes firmas de IA dependían de contratistas en países como Kenia o Filipinas para labores básicas de etiquetado y filtrado de datos. Sin embargo, el desarrollo de modelos especializados en sectores profesionales ha elevado el listón: ahora se buscan expertos capaces de replicar decisiones humanas complejas y dotar a la IA de un pensamiento más contextual.

Empresas como Mercor, proveedor de OpenAI y Anthropic, contratan desde secretarios médicos hasta directores de cine o detectives privados, con remuneraciones que van de 20 a 185 dólares por hora, o hasta 200.000 dólares anuales para puestos a tiempo completo.

Por su parte, Surge AI ofrece hasta 1.000 dólares por hora a ejecutivos de startups y socios de fondos de inversión, mientras Uber Technologies ha incorporado en su plataforma tareas de entrenamiento de IA que exigen grado doctoral, según su director ejecutivo, Dara Khosrowshahi.

Un ciclo de automatización acelerada

A medida que la IA perfecciona sus capacidades gracias al conocimiento humano, las empresas pueden operar con menos personal y destinar más recursos al desarrollo tecnológico, creando un ciclo acelerado de automatización. Bloomberg advierte que, en el futuro, los sistemas podrían incluso superar a los instructores humanos que hoy los entrenan.

En paralelo, el mercado laboral estadounidense enfrenta una presión creciente: los despidos en 2025 ya superan los niveles anuales de recortes registrados desde 2009, salvo durante la pandemia. Para Dan North, economista jefe de Allianz Trade Americas, este patrón muestra que los ajustes laborales no son circunstanciales, sino una señal estructural del impacto que la IA empieza a tener sobre la economía global.