Dormir 4 horas equivale a beber 6 cervezas, alerta especialista
La falta de sueño deteriora la salud tanto como el consumo excesivo de alcohol
La psicóloga experta en trastornos del sueño Nuria Roure lanzó una advertencia contundente: dormir solo cuatro horas tiene efectos en el cuerpo comparables a beber seis cervezas. Según la especialista, la privación de sueño altera las funciones cognitivas, afecta la concentración y reduce la capacidad de reacción, generando un deterioro similar al que provoca el alcohol en el sistema nervioso.
En una entrevista para el diario ABC y en su participación en el pódcast Mami, ¿qué dices?, Roure explicó que “las personas que han pasado más de veinte horas despiertas presentan un nivel de atención y concentración equivalente al de alguien que ha consumido seis cervezas”. Este impacto, advirtió, aumenta el riesgo de accidentes de tráfico y laborales, además de afectar la toma de decisiones y la memoria.
El sueño, una necesidad biológica olvidada
La especialista, autora del libro Por fin duermo, subrayó que el descanso debe ocupar el mismo nivel de prioridad que la nutrición o el ejercicio físico. Sin embargo, en la sociedad actual la cultura del descanso sigue relegada, mientras que el uso constante de pantallas, los horarios laborales extensos y el ritmo acelerado de vida han reducido las horas de sueño.
De acuerdo con la Sociedad Española del Sueño (SES), las personas duermen entre seis y seis horas y media al día, una cifra inferior a las siete u ocho horas recomendadas para conservar un equilibrio físico y mental saludable. Esta tendencia se observa también en adolescentes, quienes duermen menos de lo necesario debido a los horarios escolares.
Roure señaló que los jóvenes “deberían descansar al menos nueve horas”, y criticó que los sistemas educativos no consideren la importancia del sueño en el desarrollo emocional y cognitivo de los estudiantes.
Riesgos a corto y largo plazo
Dormir poco no solo genera cansancio o mal humor. Según la SES, la falta de sueño debilita el sistema inmunológico, eleva la presión arterial y favorece la aparición de enfermedades cardiovasculares, diabetes, obesidad e incluso demencia o alzhéimer.
En el corto plazo, la privación de descanso produce pérdida de concentración, irritabilidad, lentitud mental y disminución de reflejos, un estado comparable al de una persona intoxicada por alcohol. A largo plazo, se convierte en un factor silencioso que erosiona la salud y la productividad.
Roure insistió en que “dormir no es un lujo, sino una inversión en salud y bienestar”. Recomendó establecer horarios regulares, evitar pantallas antes de dormir y crear entornos tranquilos que favorezcan un sueño profundo y reparador.
