Mary Shelley y Frankenstein: ¿qué los mantiene vigentes?
Mary Shelley y Frankenstein: ¿qué los mantiene vigentes?
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¿Cómo nació una mente revolucionaria?
A los 18 años, Mary Shelley cambió la historia de la literatura con una obra que trascendió el terror para fundar un nuevo género: la ciencia ficción moderna. Su novela Frankenstein o el moderno Prometeo exploró los límites del conocimiento humano y las consecuencias éticas de la creación de vida mediante la ciencia, en una época en la que tales ideas eran impensables.
Nacida en Londres en 1797, Mary Wollstonecraft Godwin creció en un ambiente intelectual marcado por la filosofía y el feminismo. Hija de la pensadora Mary Wollstonecraft y del escritor William Godwin, se educó entre libros y debates sobre libertad y razón. La muerte temprana de su madre la enfrentó desde niña a la fragilidad de la vida, un tema que más tarde influiría en su obra más célebre.
A los 16 años conoció al poeta Percy Bysshe Shelley, con quien vivió un amor escandaloso que la llevó a huir de Inglaterra. Durante aquellos años, las pérdidas personales marcaron su visión del mundo, transformando su dolor en creatividad.
¿Qué inspiró la creación de Frankenstein?
En 1816, durante una estancia en Suiza junto a Percy Shelley y Lord Byron, Mary participó en un reto literario: escribir una historia de terror. En medio de un verano lluvioso y sombrío, una pesadilla la llevó a imaginar a un científico que lograba dar vida a un ser artificial.
Así nació Frankenstein o el moderno Prometeo, publicada en 1818, una historia que abordó temas como la soledad, la ambición científica y la responsabilidad moral del creador. Inspirada por los experimentos de Luigi Galvani, quien hacía moverse cuerpos mediante electricidad, Mary trasladó al papel la pregunta que aún resuena dos siglos después: ¿hasta dónde puede avanzar la ciencia sin destruirnos?
¿Por qué su obra sigue vigente?
Aunque su obra fue vista inicialmente como un relato gótico, hoy se reconoce que Shelley inauguró la ciencia ficción al reemplazar lo sobrenatural por la lógica científica. En su escritura combinó la reflexión filosófica con la crítica social, anticipando dilemas éticos sobre la inteligencia artificial y la manipulación genética.
Tras la muerte de su esposo en 1822, Mary continuó escribiendo novelas como Valperga (1823) y El último hombre (1826), donde imaginó un mundo arrasado por una epidemia, adelantándose al género distópico.
Falleció en 1851, a los 53 años, dejando un legado que inspiró a autores como H. G. Wells, Isaac Asimov y Ursula K. Le Guin.
Más de dos siglos después, Frankenstein sigue siendo un símbolo del poder y el peligro de la creación humana.
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