Cómo elegir tu primera disciplina marcial, por Anna Viesca Sánchez

Niño karateka

Cuando Mariana, de 34 años, decidió que quería practicar artes marciales, abrió su navegador, tecleó “clases de defensa personal” y se encontró con una avalancha de resultados: karate, jiu-jitsu, taekwondo, MMA, krav maga. La variedad la paralizó. ¿Cuál elegir? ¿Cuál servía para defenderse en la calle? ¿Cuál era adecuada para alguien sin experiencia?

La respuesta, dice la artista marcial multidisciplinaria Anna Viesca Sánchez, no está en un ranking de estilos, sino en uno mismo.

“La mejor disciplina no es la más popular ni la más antigua. Es la que responde a tus necesidades, tu cuerpo y tu momento de vida”, afirma.


Cada disciplina, un camino distinto

Para Viesca Sánchez, quien ha entrenado tanto artes tradicionales como sistemas modernos de combate, las diferencias entre disciplinas van mucho más allá de las técnicas.

  • Karate y taekwondo ofrecen estructura, coordinación y una base sólida de disciplina.

  • Muay thai y boxeo son opciones ideales para quienes buscan intensidad, descarga física y realismo en el combate.

  • Jiu-jitsu brasileño o judo desarrollan habilidades de control, paciencia y defensa a corta distancia.

  • MMA es la opción más completa y desafiante para quienes quieren combinar todo lo anterior en un solo sistema.

“El error común es inscribirse a lo que está de moda sin preguntarte primero: ¿para qué quiero entrenar?”, explica Viesca Sánchez.


Cinco preguntas para tomar una buena decisión

Según la artista, hay cinco preguntas clave que cualquier principiante debería hacerse antes de elegir:

  1. ¿Qué quiero lograr?
    Defensa personal, salud, equilibrio emocional, superación personal, competencia.

  2. ¿Qué me motiva más: los golpes, los agarres o los movimientos fluidos?
    La preferencia por el tipo de técnica puede marcar una gran diferencia en el disfrute y la constancia.

  3. ¿Quiero una experiencia más física, filosófica o deportiva?
    Algunas disciplinas están más orientadas al rendimiento, otras al desarrollo interno.

  4. ¿Prefiero entrenar en grupo, en pareja o individualmente?
    Esto impacta en la dinámica de aprendizaje.

  5. ¿Me visualizo practicándolo a largo plazo?
    El estilo elegido debe adaptarse a tu estilo de vida y disponibilidad.


El ambiente lo es todo

Más allá del estilo, Viesca Sánchez insiste en que el ambiente humano de la academia es tan importante como la técnica. Recomienda visitar varios lugares, hacer preguntas, observar cómo se enseñan los valores y cómo se trata a los alumnos nuevos.

“He visto gente abandonar por una mala experiencia con un instructor autoritario. Y también he visto a personas transformarse por completo gracias a un dojo que los recibió con respeto.”


No hay edad para comenzar

Una de las ideas que Anna combate constantemente es la de que las artes marciales son “para jóvenes”. Desde niños pequeños hasta adultos mayores, todos pueden beneficiarse de la práctica, siempre que el entrenamiento se adapte a sus posibilidades.

“Yo he entrenado con mujeres de más de 50 que empezaron de cero. No se trata de edad, se trata de actitud”, asegura.


La disciplina correcta es la que te cambia la vida

Elegir tu primera disciplina marcial puede parecer un reto. Pero también es una oportunidad para descubrir una versión de ti misma que aún no conoces. Para Anna Viesca Sánchez, lo importante no es con qué empieces, sino cómo te entregas al proceso.

“Las artes marciales no se tratan solo de pelear. Se trata de conocerte, dominarte y crecer. Y ese viaje empieza el día que decides dar tu primer paso, con honestidad y sin miedo.”