VIH: No se contagia, se transmite — La importancia de usar las palabras correctas

IMG_0201

En México y en el mundo, todavía persisten mitos y prejuicios alrededor del VIH. Uno de los errores más comunes en el lenguaje cotidiano es decir que una persona “se contagió de VIH”. Aunque parezca un detalle menor, esta forma de expresarlo no es correcta y contribuye a reforzar el estigma que enfrentan quienes viven con el virus.

Contagio vs. Transmisión: por qué el lenguaje importa

En términos médicos, contagio se asocia con enfermedades que se propagan con facilidad y por contacto casual, como la gripe o un resfriado. Esta palabra, al usarse para hablar del VIH, genera miedo injustificado y falsas creencias sobre cómo se adquiere el virus.

Por el contrario, el término correcto es transmisión, ya que describe un proceso específico que requiere vías concretas para que ocurra. El VIH no se transmite de manera casual, sino únicamente a través de:

  • Relaciones sexuales sin protección con una persona que vive con VIH y no está en tratamiento.
  • Compartir agujas, jeringas o instrumentos punzocortantes contaminados.
  • De madre a hijo durante el embarazo, parto o lactancia, en ausencia de medidas preventivas.

Lo que NO transmite el VIH

El miedo y la desinformación han llevado a que muchas personas crean, erróneamente, que el VIH puede transmitirse por actividades cotidianas. La realidad es que el virus no se transmite por:

  • Abrazar o dar la mano.
  • Besar en la mejilla o en la boca (salvo que haya heridas abiertas y sangre, lo cual es extremadamente raro).
  • Compartir cubiertos, platos, vasos o alimentos.
  • Usar el mismo baño, piscina o transporte público.
  • Convivir, trabajar o estudiar junto a una persona que vive con VIH.

Desmentir estos mitos es clave para frenar la discriminación y promover la inclusión.

El impacto del lenguaje en la lucha contra el VIH

El uso incorrecto de palabras perpetúa la ignorancia y dificulta los esfuerzos de prevención y tratamiento. Decir “transmisión” en lugar de “contagio” no es solo una corrección técnica: es un acto de respeto hacia las personas que viven con el virus.

El lenguaje puede ser una herramienta para derribar barreras o, por el contrario, para reforzarlas. En este caso, elegir las palabras correctas ayuda a que la sociedad entienda que el VIH no debe ser motivo de miedo, sino de atención informada y libre de prejuicios.

Vivir con VIH: calidad de vida y tratamiento

Gracias a los avances médicos, vivir con VIH no significa una sentencia de muerte. Con tratamiento antirretroviral, las personas pueden tener la misma esperanza y calidad de vida que quienes no viven con el virus. Además, cuando el tratamiento reduce la carga viral a niveles indetectables, la persona no transmite el VIH a sus parejas sexuales (Indetectable = Intransmisible).

Informarse, cuidarse y hablar con precisión son pasos esenciales para una vida libre de miedo y estigma.

Estadísticas actuales del VIH en México

Según datos oficiales de la Secretaría de Salud, en 2024 se registraron 15,789 casos nuevos de VIH en México, lo que representa un aumento respecto a los 14,920 casos reportados en 2023. Este incremento ha sido atribuido en parte a las consecuencias postpandemia, que han afectado las estrategias de prevención y diagnóstico.

Hasta el 18 de noviembre de 2024, el Centro Nacional para la Prevención y Control del VIH/SIDA (Censida) informó que aproximadamente 270,000 personas viven con el virus en el país, de las cuales el 70% conoce su diagnóstico y el 60% está recibiendo tratamiento antirretroviral.

Los estados con mayor número de casos acumulados son:

  • Ciudad de México: 44,399 casos
  • Estado de México: 32,584 casos
  • Veracruz: 26,080 casos
  • Jalisco: 18,573 casos
  • Puebla: 13,718 casos

La población más afectada corresponde a hombres jóvenes de entre 20 y 34 años, especialmente aquellos que tienen relaciones sexuales con hombres (HSH), un grupo históricamente vulnerable.

Un paso adelante en prevención: llega Apretude a México

Después de más de tres años desde su aprobación en Estados Unidos, México finalmente autorizó Apretude, un tratamiento inyectable de larga duración para la profilaxis preexposición (PrEP), que ayuda a reducir de forma significativa el riesgo de transmisión del VIH.

Este medicamento se administra mediante una inyección cada dos meses y está dirigido a adolescentes mayores de 12 años y adultos que deseen disminuir su riesgo de adquirir el virus. Su llegada al país forma parte de las 210 nuevas autorizaciones sanitarias otorgadas por la Cofepris, representando un avance importante en salud pública.

Más allá de los medicamentos: educación y empatía

Aunque el acceso a tratamientos preventivos como Apretude o la PrEP oral es fundamental, la educación y el cambio en la forma de hablar sobre el VIH son igual de importantes. Prevenir no solo implica reducir la transmisión, sino también erradicar los prejuicios que, durante más de 40 años, han acompañado a este virus.

Elegir bien las palabras es un acto de cuidado.

La información correcta salva vidas y construye una sociedad más justa.

Decir “transmitir” en lugar de “contagiar” es un paso pequeño, pero poderoso, hacia un mundo libre de miedo y discriminación.