Monólogos Entrelazados
Dice la historia que cuando Jesús estaba en la cruz volteó al cielo y preguntó. ¿Padre mío por qué me has abandonado? También hay una narración anterior en la que vemos cómo los cielos se abren y desde las nubes una poderosa voz dice: “¡He aquí a mi amado hijo, en el cual me complazco!”
La verdad es que si uno observa bien parece un diálogo, pero no. Es la misma persona “arriba” y “abajo” es, en todo caso, un monólogo entrecruzado.
Algo similar sucede con López Obrador, que en las mañanas se pregunta: ¿Que alguien me diga qué delito electoral o de violencia de género he cometido? No te ilusiones, no te lo está preguntando a ti, ni seas ingenuo, no me lo pregunta a mí, ni a nadie, se lo pregunta a sí mismo.
Por supuesto la respuesta es: “Nada, ningún delito has cometido, o impoluto presidente como no sea ser el mejor que hemos tenido en nuestra historia” Es un diálogo entre el Peje y AMLO; AMLO y Peje.
Otro monólogo entrelazado.
Él no ve contradicción en eso, como tampoco ve contradicción, -porque él así lo cree- que es el más humilde, el más pobre de todos los mexicanos y que al mismo tiempo viva en un “Palacio Virreinal” rodeado de jauja, abundancia, riqueza y privilegios.
Por otra parte tampoco hay ninguna contradicción en que él diga que se acabó el “dedazo” gracias a él y que todas las mañanas nos recuerde que aquí solo se hace lo que su dedo diga o lo que “su dedito indique”
No hay contradicción tampoco en el hecho de decir que se acabó “el tapado” porque llegó la democracia y él mismo se define así como “el destapador” que, por cierto, ya lo veremos en acción en unos días.
Lo que es importante, es recordar a las colchonetas: “Que no está mal que hables con Dios, lo paranoico es que creas que te contesta”
Luis Miguel Perez Juarez.
Cápsula N° 167
"Monólogos Entrelazados" pic.twitter.com/GKxrJ7cPTs— Luis Miguel Pérez-Juárez (@luismiperezj) August 8, 2023
