EL GRITO

 

El pueblo de México se niega a someterse a los lineamientos del colonialismo ideológico que azota al mundo, esto en el deporte más popular del país: el futbol

A pesar de las sanciones y amenazas, el grito de “puto” sigue apareciendo en los estadios cada vez que el portero rival despeja el balón.

Ya se ha tratado de explicar hasta el cansancio que son muchas y muy variadas las acepciones de ese término y que nada tienen que ver con la discriminación y el insulto a los homosexuales.

Tal vez sería conveniente utilizar las mismas armas con que se ha tratado de modificar nuestra percepción sobre temas verdaderamente importantes.

Ello porque al aborto se le llama ahora interrupción del embarazo, en aras de que se deje de ver como un asesinato y se proyecte como algo terapéutico.

Se denomina salud sexual y reproductiva a toda una maquinaria que atenta contra la salud sexual y reproductiva de las mujeres.

Se llama lenguaje inclusivo, no al que incluye a todos en una sola palabra, sino al que separa y “desincluye”.

Se puntualiza como matrimonio igualitario a lo que no puede ser un matrimonio, en el sentido estricto del término.

Es por ello que los mexicanos debemos de solicitar a la Academia Mexicana de la Lengua, que elimine del calificativo “puto” la acepción menos usual, que es la que hace referencia a la homosexualidad y libere al país de esa pesada carga liguistica.

Con ello el pueblo podrá acudir a los estadios y comentar que hace un puto calor, que nada más se han tomado una puta cerveza, que el delantero estrella fallo el puto penalti o que el equipo de casa solo metió un puto gol….. ah y también gritarle a portero rival, sea en México o en cualquier otro país del mundo: heeeeeeeeee ¡puto! Sin que ofenda a ninguno de los promotores de ésta postmoderna dictadura de cristal, que no puede doblegar a un pueblo que se niega a ser víctima de la estupidez.

Ese sería el camino más sencillo ¿no creen?