Un presupuesto desde el Palacio

 

 

M.C. y H. Oswaldo Rodríguez Amaya

 

 

Durante estos días, la Cámara de Diputados estará debatiendo los últimos detalles del Presupuesto de Egresos de la Federación, sin embargo, para algunos, es la ultima oportunidad que tendrán para generar acciones en sus estados durante el siguiente año.

 

Es importante mencionar, que, en esta parte del proceso, los juegos del poder ejercen sus roles, algunos roles que permiten debatir, permiten alzar la voz, pero, al final, lo que decida la mayoría en el Congreso de la Unión, será lo que se realice, siendo esta mayoría la que hoy en día esta a favor del presidente.

 

Así pues, el propio presidente de la Comisión de Presupuesto, ha mencionado que no se prevén mayores modificaciones a la propuesta del titular del ejecutivo federal, pues ellos consideran que es un presupuesto que realmente ataca las verdaderas necesidades de los mexicanos.

 

El siguiente presupuesto tendrá algunas peculiaridades, pues contempla un crecimiento de 7.7%, lo que será un total de 7 billones 88 mil millones de pesos, además, se prevé un incremento del 24% para programas sociales, pues es importante mencionar que, es en esta etapa del año, en la que se distribuye el gasto público sobre todo en esquemas generales de seguridad social y salud, fortalecimiento energético, educación, cultura y deporte, comunicaciones, transportes y apoyo a la infraestructura regional, trabajo, seguridad, fortalecimiento económico y medio ambiente, siendo en este orden, los principales ejes de reparto de dicho presupuesto.

 

No obstante, también el PEF prevé un recorte de 7 mil 913 millones de pesos a ramos autónomos, siendo el principal afectado con los recortes el Instituto Nacional Electoral, pues se espera que tenga un recorte de 4 mil millones de pesos, a pesar de tener que realizar la elección del 2022, sin olvidar que los organismos fiscales durante este 2021 fueron sumamente atacados desde el Palacio Nacional, ese lugar desde donde se crean y derrocan liderazgos.

 

En México existe un lugar en donde se construye la política o en donde se destruye, en donde se forman candidatos o en donde se deforman, en donde se acusa y también, en donde se juzga al mismo tiempo, existe un lugar en donde de gobierna de forma autoritaria sin tolerancia a la critica, sí, ese lugar se llama Palacio Nacional.

 

Este recinto que durante siglos ha sido la muestra de la historia y que alberga a uno de los museos más imponentes del país, el que fuera también la sede de uno de los primeros constituyentes, cimentado sobre el gran México antiguo, hoy representa la sede diaria de “la mañanera”, ese espacio en donde se crean y se destruyen candidatos, gobiernos y hasta acciones de la época primitiva, un espacio en donde con la justificación de informar al pueblo sabio se abusa de los esquemas del poder y se aprovecha al cien por ciento la comunicación política.

 

“Las mañaneras” son las muestras claras de los efectos de la comunicación política, de la repetición constante del mensaje y de que la hora de la información, sí genera una agenda sobre un mensaje a posicionar, y es que, aunque muchos tengan la duda, hoy vemos a un presidente que no ha dejado de informar a sus ciudadanos, con lo que diariamente marca la pauta de la información en el país, ocasionando que en todos los noticieros en cada rincón, se hable de lo que dijo el presidente por las mañana y por supuesto, de sus acusaciones que diariamente son emitidas.

 

Hay quienes sostienen que el presidente es un mal gobernante, pero un buen político y es que sus años en a búsqueda del poder, le han servido para aprender de sus propios errores y seguir haciendo lo que le ha salido bien o le han dado resultados, como ejemplo, “las mañaneras” pues esta atención a medios de comunicación la ha venido dando desde que era jefe de gobierno en la Ciudad de México, con lo que con prontitud podría apagar cualquier coyuntura que surgiera.