Viento a favor – El futuro se complica mientras vemos el “Show Presidencial”

Por: Ricardo Nahúm De la Puente Navarrete

Si algo no se le puede regatear al Presidente López Obrador es que tiene una capacidad bárbara para generar frases pegajosas y con ellas imponer agenda. Máximas que significan todo y nada al mismo tiempo. Mantras que guían sus políticas públicas y sus batallas políticas. Una de ellas es: “vamos a preguntarle a los mexicanos”; así es como nacieron varios de los ejercicios de “democracia participativa” que se han realizado durante este sexenio.

Es de destacar la que se llevará a cabo el próximo 1 de agosto, pues es la primera que se realizará dentro de los cauces establecidos por la Constitución, esto después de varias “consultas” informales convocadas. La que más se recuerda es aquella donde se preguntaba si se debía continuar el Aeropuerto de Texcoco (NAICM) o se debía construir otro en Santa Lucía. El resultado es de todos conocido; votaron solamente 1 millón 67 mil personas, evidentes fallas en la organización, casos de gente que participó más de una vez, y lo que es peor, nunca se comprobó la corrupción con la que argumentó la cancelación de dicho proyecto, afectando las arcas públicas (113 mil 327.7 millones de pesos), la inversión, el empleo y la credibilidad del país.

Así pues, los mexicanos estamos llamados a resolver este domingo si deseamos o no se “esclarezcan las decisiones políticas” tomadas por los “actores políticos del pasado”; la redacción se debe a que la Suprema Corte de Justicia de la Nación le corrigió la pregunta al Presidente pues era incompatible con la Constitución y vulneraba la separación de poderes porque no puede someterse a consulta la justicia.

Ante esto, algunas consideraciones…

  • Con tristeza observo que la primera Consulta Popular constitucional se aplicará a un tema absolutamente difuso y ambiguo, pues se abre la puerta a una multitud de interpretaciones y acciones, con ello más caos nacional.

 

  • Se busca impulsar y legitimar la narrativa del enjuiciamiento a los expresidentes, pero es desmotivante saber que ni siquiera se ha avanzado en los casos “Odebrecht” y “Estafa Maestra” con lo que se infiere hay nula voluntad o pocas pruebas.

 

  • Se necesita 40% de la lista nominal para ser vinculante (37 millones 439 mil 23 mexicanos), algo muy difícil de alcanzar. Incluso en una encuesta reciente de El Financiero se da cuenta que el 77% de los mexicanos encuestados afirmó que votaría a favor de que se esclarezcan las decisiones de expresidentes, pero sólo 31% está muy interesado en salir a las urnas.

 

Es decir, el mexicano tiene muy claro que se trata de una Consulta simbólica, de “chocolate”.

 

¿Qué pasa luego de la consulta? Nadie tiene idea. Habrá quien diga que esta Consulta busca ser un ejercicio de memoria histórica y con ello crear una Comisión de la Verdad. Lo cierto es que se trata, simple y llanamente, de un show mediático y una cortina de humo que busca distraernos de lo verdaderamente importante y grave; en principio que tenemos un repunte abrumador de COVID-19 y su variante Delta que amenaza con regresarnos a los días más oscuros que México ha vivido en los últimos tiempos. Agréguele la crisis de seguridad, de desempleo y pobreza, por mencionar algunas.

Quienes defienden la Consulta afirman que participar manda el “mensaje” de la necesidad de comprender que no podemos repetir y tolerar malos gobiernos que agravien a nuestras familias y a nuestra nación, y concuerdo con ello; sin embargo, lo que se les olvida es exigirle al Presidente actual que se haga con seriedad y respeto al Estado de Derecho, además de demandarle un buen gobierno. Ante estas circunstancias de crisis e incertidumbre, requerimos a un gobierno con respuestas y soluciones; no simulaciones, no puestas en escena.

Por lo anteriormente expuesto, no participaré en dicha farsa y seré de los que le seguirán exigiendo al Presidente López Obrador aplique la ley con seriedad y trabaje para lo que se le eligió. Gobernar por y para todas y todos.

Posdata: En 2022 prepárense para el siguiente Mantra: “El pueblo pone, el pueblo quita”.

 

*Politólogo (UAEMéx), Maestro en Gobierno y Políticas Públicas (UP), y cuenta con estudios de Doctorado en Administración Pública (Anáhuac).

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