Como ya sabemos el mes pasado, el oleoducto más grande de Estados Unidos, el Colonial Pipeline, fue víctima de ataques ransonware, lo que provocó que el suministro se desconectara durante varios días y resultó en picos de precios y compras de gas en pánico en algunos estados de la costa este.

Debido a un aumento en la probabilidad de tales ataques cibernéticos (entre ellos los ransomware, donde piden recompensa por liberar el funcionamiento digitalizado de la atacada), la ciudad de Nueva York ha lanzado su propio centro de ciberdefensa en Manhattan, ubicado en un rascacielos, y consta de 282 socios.

Los que más se registran son entidades públicas y privadas, que trabajarán juntos para detectar y protegerse contra posibles amenazas de ciberseguridad, que van desde la policía de Nueva York hasta empresas como Amazon.

Según un informe, el centro contra ataques digitales ya se había sometido a sus propios “juegos de guerra” en un rango cibernético de IBM, lo que le permitía practicar la lucha contra diversas formas de ciberataques.

El centro también servirá como un centro colectivo de datos, de modo que la ciudad de Nueva York pueda protegerse contra los ataques ransomware que puedan ocurrir en cualquier otro lugar del país.