• El MNAC defenderá’ a quienes salvaguardaron y protegieron un millón de piezas de la violencia de la guerracivil en la exposición ‘¡El Museo en peligro!

Tras estallar la Guerra Civil, se detonó una explosión de violencia sobre el patrimonio, por lo que la Generalitat se dio a la tarea de salvaguardar y preservar obras de arte que en la actualidad se exhiben en el Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC).

Hasta febrero del 2022,  se podrán apreciar en una de las salas de este sitio, la exposición ¡El Museo en peligro!, piezas originales, fotografías, numerosa documentación sobre las operaciones de evacuación y traslados, alguna de ella inédita de este episodio histórico, donde se salvaguardaron dichas obras.

La exposición que está a cargo de Mireia Capdevila y Francesc Vilanova, y coorganizada por la Fundación Carles Pi i Sunyer, el Institut Català de Recerca en Patrimoni Cultural y el Memorial Democràtic y podría ser utilizada para saldar con Joaquim Folch i Torres, quien fuera el primer director del primer Museo de Arte de Cataluña.

A pesar de que esta se centra en cómo se trasladaron desde Barcelona hasta Olot o París piezas históricas, como los ábsides de Sant Climent y Santa Maria de Taüll o el lienzo de El Greco «San Pedro y San Pablo», para que las bombas no las destrozaran, tampoco se evade que en toda Cataluña hubo movimientos parecidos de custodia.

Según el director del Institut Català de Recerca en Patrimoni Cultural, Joaquim Nadal, el arte que se movió en ese momento va de la prehistoria a unos cuantos Picassos y Dalís.

Según datos Folch i Torres, la masa de objetos transportada desde el inicio de la Guerra Civil podría llegar al millón, a pesar que en el camino se perdieron algunas obras.

Los especialistas pretenden mostrar algo que no se había visto antes, ya que no solo el románico y el gótico se movieron arriba y abajo, también el Arlequín de Picasso lo hizo, así como pintura catalana contemporánea, además de dar a conocer el posicionamiento del franquismo respecto a este proyecto de salvación de obras de arte.

Para Vilanova, las autoridades de la dictadura mintieron sobre el dispositivo que se armó, para según él esconder lo que ocurrió realmente con las obras de arte, dando a entender que muchas desaparecieron, y reprimir a los que diseñaron la operación, como Folch i Torres, que pasó por un consejo de guerra militar, fue depurado y nunca más pudo poner un pie en el museo que fundó.

La exposición, con un presupuesto de unos 90.000 euros, da a conocer que se contabilizaron más de 150 camiones desplazando el patrimonio al iniciarse la guerra y, al acabar, se documentaron otros 109, en 69 expediciones, devolviendo depósitos de Olot, Darnius, Peralada, Figueres y Viladrau a Barcelona.

Otro de los apartados destacados es el que cuenta cómo se preparó la exposición que se llevó a cabo en febrero de 1937 en París, “El arte catalán del siglo X al siglo XV”, trasladándose por carretera más de un centenar de piezas románicas y góticas hasta el Jeu de Paume y, posteriormente, hasta el castillo de Maisons-Laffitte, un «hito» en la historia del arte catalán, puesto que fue la primera vez que se expuso fuera de España «con mucho éxito» una muestra representativa del mismo.

Otra curiosidad de la exposición es que se inicia con un lienzo anónimo de la segunda mitad del siglo XVII, “Adoración del Niño Jesús”, una donación de la familia Casals i de Nadal al museo hace un par de años, en la que se puede observar un boquete en la cabeza del San José protagonista, provocado por un disparo de pistola cuando un grupo de anarquistas entró en la casa de los propietarios del cuadro en 1936.