En las últimas semanas, una red de criminales en la Zona Metropolitana ha desatado este mecanismo tras la reapertura paulatina de antros y bares. ¿Cómo logran su objetivo? La escopolamina es una sustancia en polvo que fácilmente puede ser vertida en tu bebida e incluso, por más sorprendente que parezca, podría entrar a tu cuerpo si alguien la sopla cerca de ti y consigue que ingrese por tu nariz. De hecho, de acuerdo a varios estudios científicos, esta droga es más letal si se inhala.

“Cuando estás bajo la influencia de esta droga, eres totalmente susceptible a todo lo que te digan. Si te dicen: ‘entra a tu casa, agarra el dinero y tráelo, lo vas a hacer. Si te piden tus contraseñas, las vas a dar y probablemente si te dicen que te quites la ropa, probablemente también lo hagas. Toda tu voluntad está totalmente destrozada, te vuelves un títere, eres un robot, es lo que pasa cuando te drogan con esto”, dice Víctor Tacher, víctima de este modus operandi del que hoy te advertimos.

Pueden controlar tu voluntad

La escopolamina, conocida en términos coloquiales como “Burundanga”, es una droga de tipo alcaloide tropánico que es extraída de ciertas plantas. Entre sus efectos más conocidos está la capacidad de anular rápidamente la memoria de quien la consume, es decir, no te vas a acordar de nada de lo que pasó en el antro. Además, en algo que ayuda a los criminales, la sustancia es casi imposible de detectar porque el cuerpo la expulsa de forma relativamente rápida; no obstante, para efectos inmediatos en los bares, la “Burundanga” simplemente te liquida.

¿Qué sientes cuando te atrapa la escopolamina? En el corto plazo, los síntomas principales son el cansancio, el sueño y hasta la hipertensión. El gran problema, cuando los criminales aumentan la dosis, es que la “burundanga” puede provocar problemas cardiacos y respiratorios que en muchos casos terminan con la vida de la víctima.

Un golpe a tu cerebro

El peligro de la “burundanga” está en su impacto en el sistema nervioso. La droga tiene una rapidez sorprendente en su efecto al generar que los neurotransmisores no funcionen, es decir, rompe todas tus conexiones cerebrales y, como consecuencia, pierdes todo el sentido de la realidad. En resumen, la víctima no reacciona y queda a merced de su atacante.

Como ya hemos advertido, un punto fundamental de la escopolamina es la cantidad que decidan ponerte los criminales. A mediano y largo plazo, además del cerebro, los pulmones son órganos que sufren consecuencias irreparables. Si tus pulmones dejan de funcionar, dejas de respirar y, como consecuencia, mueres.