Las de mayo se caracterizan por ser las mejores noches de este año para observar Mercurio. Además, tendremos otros cuatro planetas visibles a simple vista y la lluvia de estrellas de las Eta Acuáridas alcanzará su máximo en las noches de los días 5 y 6.

EL PEQUEÑO MERCURIO

Mayo se inicia con la luna en cuarto menguante. El novilunio tendrá lugar el día 11 así que la primera quincena del mes es estupenda para disfrutar de los cielos nocturnos.

Estos son los días más favorables del año para observar al siempre esquivo Mercurio. A partir del domingo, día 2, el pequeño planeta comenzará una aproximación progresiva al grupo estelar de las Pléyades. El acercamiento será máximo el martes 4. Conviene observar la escena mirando al horizonte oeste-noroeste poco después de la puesta de sol, en la dirección a Tauro, donde brilla la rojiza Aldebarán. Mirando con unos prismáticos será posible ver a Mercurio y las Pléyades en el mismo campo de visión.

Aunque el horizonte esté aún rojizo o anaranjado, será fácil distinguir el brillo discreto del pequeño planeta rocoso con el ojo desnudo. Eso sí, como la escena se desarrolla a baja elevación conviene situarse en un lugar con el horizonte despejado de obstáculos y libre de contaminación lumínica.

Mercurio con las Pléyades en el crepúsculo del 4 de mayo
Mercurio con las Pléyades en el crepúsculo del 4 de mayoStellarium/RB

La posición de Mercurio irá separándose paulatinamente de la línea de mirada al Sol según avanza mayo para lograr la máxima separación el día 17. En esa posición extrema, denominada ‘máxima elongación este’ por los astrónomos, las líneas de mirada a Mercurio y al Sol forman un ángulo de 22 grados.

VENUS Y COMPAÑÍA

Venus regresará a los cielos del anochecer a mediados del mes. Junto con Mercurio y el finísimo filo de la luna creciente, formará una bella conjunción el jueves 13 a ras del horizonte. Los dos planetas interiores volverán a coincidir, también en el crepúsculo vespertino, en el último fin de semana del mes.

Marte sigue derrochando su brillo rojizo al principio de la noche en Géminis, mientras que los gigantes Júpiter y Saturno se levantan cuando la madrugada está bien avanzada para ir ganando altura y permanecer visibles hasta el amanecer. Las primeras noches del mes serán estupendas para observarlos con la luna menguante. El martes 4 el cuarto lunar formará un bonito triángulo con los dos planetas gigantes.

ETA ACUÁRIDAS

También a primeros de mes será posible observar una lluvia de estrellas conocida como ‘Eta Acuáridas’. Este nombre procede de la posición de su radiante (el punto del cielo desde el que parecen surgir los meteoros), que se encuentra situado cerca de la estrella Eta de la constelación de Acuario.

El radiante de las Eta Acuáridas en la madrugada del 6 de mayo
El radiante de las Eta Acuáridas en la madrugada del 6 de mayoStellarium/RB

Las Eta Acuáridas resultan visibles desde el 20 de abril hasta final de mayo, aproximadamente, alcanzando su máxima actividad en las noches del 5 y 6 de mayo, momentos en los que podremos llegar a observar unos 30 meteoros por hora. Los meteoros que forman esta lluvia de estrellas son muy rápidos: sus velocidades pueden superar los 250.000 kilómetros por hora.

En las noches del 5 y 6 de mayo la Luna estará en cuarto menguante y se levantará hacia las 4h y las 5h de la madrugada, respectivamente. Por lo tanto, nuestro satélite no supondrá ningún obstáculo para la observación de las estrellas fugaces. El mejor momento para la observación tendrá lugar ya de madrugada, cuando el radiante se encontrará a cierta elevación en el hemisferio norte pero la Luna no se habrá levantado aún.

Para observar una lluvia de estrellas no se precisa ningún instrumento. Pero es importante situarse en un lugar con el cielo muy oscuro, al abrigo de la contaminación luminosa, y elegir un momento en el que el firmamento esté completamente despejado de nubes. Hay que mirar preferiblemente en la dirección del radiante (en este caso la constelación de Acuario) pero conviene no perder de vista la totalidad de la bóveda celeste ya que, aunque parecen proceder de ese punto radiante, las estrellas fugaces pueden aparecer en cualquier lugar del cielo.

Las Eta Acuáridas está creada por fragmentos del Halley, el rey de los cometas. Según describe su gran órbita alrededor del Sol, el Halley va desprendiendo trozos de rocas y hielo que han ido formando un gran anillo de pequeños escombros. La Tierra en su movimiento de traslación atraviesa dos veces al año este anillo de fragmentos y, en cada una de esas dos ocasiones, se forma una lluvia de estrellas. Por eso el Halley produce dos lluvias de estrellas: las Oriónidas visibles en octubre y las Eta Acuáridas visibles durante estos días de mayo.

Cuando esos pequeños fragmentos (meteoroides) procedentes del Halley caen en la atmósfera terrestre, se calcinan por la fricción con el aire creando así los resplandores luminosos que se conocen como estrellas fugaces o meteoros. Los meteoros más comunes que observamos a simple vista los producen partículas de unos milímetros a unos centímetros de tamaño que se queman a unos 100 kilómetros de altura.

ECLIPSE LUNAR

El plenilunio de mayo, que tendrá lugar el día 26, llegará adornado por un eclipse total lunar que, desgraciadamente, no será observable desde España. La totalidad solo será observable desde el este de Australia y desde el océano Atlántico. El eclipse será parcialmente visible desde el lejano oriente y las Américas.

Aprovechemos estas noches primaverales para buscar estrellas fugaces, seguir a los planetas en sus recorridos por la bóveda celeste o, si las luces de la gran ciudad no nos permiten apreciar estos fenómenos, siempre podemos seguir las fases de la Luna. Observar el cielo nos hace desconectar de lo cotidiano y, cuando menos, nos descansa la vista agotada por las omnipresentes pantallas.