La inflación en México, otros países de América Latina e incluso en economías avanzadas va a aumentar en el segundo trimestre de 2021, incluso por arriba de los objetivos de bancos centrales, pero sobretodo se debe a la baja comparación que hay con el mismo periodo del año pasado, cuando el freno en la actividad económica generó “precios artificialmente bajos”, reiteró Alejandro Werner, director del Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional (FMI).

En conferencia de prensa expuso que distinto a lo que pasa en Brasil, donde sí han aumentado las expectativas de mediano plazo para la inflación, en Chile, Colombia, Perú y México la tendencia en el incremento de precios que se espera para 2023-2024 no se ha movido de manera importante y los de ahora son “choques transitorios” que deberían revertirse en los próximos trimestres, por lo que no serán necesarios reacciones importantes en las tasas de interés.

En marzo la inflación anual en México fue de 4.67 por ciento, no sólo por arriba del rango objetivo del Banco de México, también fue el mayor encarecimiento de precios desde diciembre de 2018. El incremento ya había sido advertido por el organismo e incluso se adelantó que será mayor en abril dado que el año pasado se dio la segunda menor inflación de la que hay registro en el Instituto Nacional de Estadística y Geografía.

Wener subrayó que la labor del Banco de México y sus pares en América Latina es evitar que estos incrementos transitorios alimenten revisiones de expectativas a mediano plazo, contaminen los procesos de formación de precios y luego se vuelva más complicado que la inflación regrese a sus niveles objetivo.

Por otro lado, el director del Departamento del Hemisferio Occidental consideró que el incremento de las tasas de interés en Estados Unidos ha “incidido moderadamente” en los precios de los activos y los flujos de capital en América Latina, dado que los esquemas de flotación cambiaria y objetivos de inflación han sido adecuados para manejarlos; sin embargo, un incremento continuo sí representa un riesgo que “nuevamente puede complicar el manejo macroeconómico”.

Sobre la posibilidad de que México amplíe el uso de la Línea de Crédito Flexible contratada con el organismo por 61 mil millones de dólares, como aseguró la semana pasada el secretario de Hacienda, Arturo Herrera, Werner rechazó que se haya tenido un diálogo al respecto, “ni la solicitud ni la inquietud de utilizar” esos recursos. “Continúan considerándolo”, dijo al tiempo de recalcar que una pandemia como la actual es la situación para la que están pensados esos financiamientos del FMI.