Tras 27 años de abandono la sociedad civil se organizó para llevar a cabo la rehabilitación del Huerto Roma Verde. Este lugar fue rescatado del olvido, era escenario del vandalismo y de la acumulación inadecuada de residuos, sirviendo así solo como el hábitat de la fauna nociva en la colonia.

El huerto Ubicado en el No. 234 de la Calle Jalapa de la Colonia Roma, guarda dentro de sí una historia de rehabilitación socioambiental, del área originalmente ocupada por el Multifamiliar Juárez que colapsó debido al sismo de 1985.

El proyecto se encuentra a cargo de Paco Ayala y Piero Barandiarán, quienes fungen como coordinadores principales que desarrollan las distintas áreas o células del Huerto Roma Verde, con una política de participación activa propia de las estructuras horizontales, lo que implica trabajar metiendo las manos en la tierra por igual, sin jerarquías para sumar acciones y alcanzar el objetivo que se busque en cada proyecto.

La historia del huerto comienza cuando en el año 2010 se inicia la recuperación del espacio en un esfuerzo liderado por La Cuadra Provoca Ciudad, AC., en compañía de vecinos, empresarios y reconocidos arquitectos, cuyo único interés común era la recuperación y preservación de los espacios verdes.
En 2012 nace el Huerto Roma Verde (HRV), con el fin de realizar actividades y proyectos socio-ambientales en beneficio de todos. Trabajar por la tierra genera incontables beneficios para la comunidad y atender las necesidades colectivas, satisface de igual forma las necesidades individuales, en una indescriptible satisfacción de saber que se trabaja en equipo.

El HRV se ha encargado de hacer de este entorno, un espacio geográfico más resiliente ante la crisis climática que atraviesa la Ciudad de México, concebida como un inmenso ecosistema urbano donde es prioritario salvaguardar y proteger las áreas verdes urbanas y todos sus componentes naturales, para sólo así asegurar un futuro sostenible.

El modelo de integración comunitaria aplicado por el HRV, le ha permitido conocer las diversas visiones, integrándolas todas en un sistema inspirado en la flor de la permacultura. Esta práctica holística entrelaza las necesidades colectivas teniendo como objetivos principales:

• Identificar los fenómenos biosociales al desarrollarse como comunidad.
• Co-crear estrategias para transitar de la autosuficiencia a la resiliencia.
• Generar proyección hacia las ciudades y comunidades del futuro.
• Contribuir a la comunidad, a la ciudadanía y al bienestar común.
• Fomentar la responsabilidad que como seres humanos tenemos de regenerar y disminuir los impactos negativos que hemos causado a nuestro entorno.

El huerto se trabaja con un esquema de economía solidaria, sen el cual se procura generar recursos que no tienen fines de lucro, sino que se utilizan para el desarrollo y sostén del espacio. En caso de haber excedentes, se invierten en proyectos de impacto socioambiental, dentro y fuera del Huerto. La vocación del espacio es hacer comunidad, por ello muchas actividades son gratuitas y otras son con costo, dependiendo de quién la promueva.

Actualmente, conforme a las circunstancias de la pandemia por el Covid 19, las actividades desarrolladas son en su mayoría de carácter interno y acatando puntualmente cada una de las indicaciones de las autoridades capitalinas, el público ingresa cumpliendo el protocolo general de toma de temperatura, uso obligatorio de cubrebocas, uso del tapete sanitizante, gel antibacterial y sana distancia, con un límite de personas a ingresar en cada área, aun cuando se trata de espacios abiertos.

Durante casi todo el 2020 este espacio permaneció cerrado y operaba solo con un programa guardias entre los colaboradores más jóvenes, para no exponer a las personas de la tercera edad y mantener el cuidado de la tierra, los cultivos y los animales que en el habitan.
Asimismo, solo en las áreas abiertas al aire libre, se hizo entrega de despensas a grupos vulnerables y afectados por la pérdida de empleos y crisis económica asociada a la pandemia.

Una de las actividades abiertas actualmente al público y de mayor impacto es el Programa de Reciclaje Comunitario, que recibe residuos tales como vidrio, papel, cartón, PET 1 y 2, entre otros.

En el caso del plástico previamente separado por colores y densidades, a través de proceso de termofusión, se fabrican tablas utilizadas en la confección de muebles y utensilios domésticos y de oficina, desde una teja o un plato, hasta láminas para el techo. Estos residuos en lugar de terminar contaminando ríos y océanos, se convierten en algo útil, cerrando un ciclo que no afecta al medio ambiente.

La meta del Huerto Roma Verde es lograr su autosuficiencia, hídrica, energética y alimentaria, acercarse a conocerlo, equivale a ingresar a un oasis de vida verde plena en medio de la quinta ciudad más poblada del mundo.