Al visitar Ur, la antigua ciudad iraquí donde judíos, cristianos y musulmanes creen que nació su patriarca común Abraham, el papa Francisco condenó el extremismo como una “traición a la religión”.

El pontífice visitó Ur el sábado en el segundo día de la primera visita papal a Iraq. Francisco condenó la violencia que ha afectado a ese país en los últimos años y pidió amistad y cooperación entre las religiones.

“Todas sus comunidades étnicas y religiosas han sufrido. En particular, me gustaría mencionar a la comunidad Yazidi, que ha llorado la muerte de muchos hombres y ha sido testigo de miles de mujeres, niñas y niños secuestrados, vendidos como esclavos, sometidos a violencia física y conversiones forzadas”, dijo.

Francisco también elogió los esfuerzos de recuperación en el norte de Iraq, donde ISIS destruyó sitios históricos, iglesias, monasterios y otros lugares de culto. “Pienso en los jóvenes musulmanes voluntarios de Mosul, que ayudaron a reparar iglesias y monasterios, construyendo amistades fraternales sobre los escombros del odio, y en aquellos cristianos y musulmanes que hoy restauran mezquitas e iglesias juntos”, afirmó.