#DéjatePulir – El buen Director

Para mi abuelo, Don Antonio Gómez Alcántara. Mi Cachinterro.

Esperando se encuentren bien, hoy deseo platicarles un fragmento de lo que, estoy convencido, implica ser un buen Director.

Para ello, es necesario conocer los tipos de colaboradores:

El primer grupo son aquellos que generalmente tienen un desempeño óptimo en la organización e interiorizan la cultura organizacional y valores. Es el grupo que puede ser materia para promociones y al cual se le puede estimular para influir a los demás. Hablamos pues, de líderes naturales.

El segundo grupo se encuentra en el otro extremo. No cumplen las metas y además van en contra de los valores y misión de la organización. Su potencial de líderes es tóxico, incapaces de trabajar en equipo e intratables en lo personal. Aquí sólo existen dos rutas, moverlos a un lugar donde hagan el menor daño posible o separarlos de la organización.

En los dos primeros grupos dichos colaboradores son reducidos y es fácil dilucidar lo que se debe hacer con ellos; siendo sinceros no implica mayor complejidad, sin embargo, existe un tercer grupo donde el Director debe tomar decisiones más sesudas para aprovechar lo positivo de dichos colaboradores.

Existen pues, quienes cumplen con las metas y objetivos sin problema, pero que dañan la cultura organizacional. Este tipo de colaboradores requieren un cambio de actitud (diversos autores establecen que se ha demostrado que las sesiones de coaching o mentoría suelen ser eficaces). Si el colaborador demuestra ser valioso, la tolerancia y control de daños puede surtir efecto, por ejemplo, dejándolo actuar solo. A pesar de ello, este tipo de perfil difícilmente debe llegar a un puesto clave.

Por otra parte, está el colaborador que trabaja alineado a los objetivos y la cultura organizacional, pero que no cumple las metas pactadas. Aquí, la capacitación o la reubicación a un lugar más ad hoc a su perfil serán la opción.

Así pues, el buen Director se caracterizará en lograr alinear al mayor número de colaboradores (cuya cada cabeza es un mundo) al objetivo global de la organización. Tarea nada sencilla, pero si el tomador de decisiones no destina el tiempo necesario para analizar y amalgamar su equipo de trabajo, más temprano que tarde fracasará.

 

¿Tú qué opinas?

 

@jpulidogomez

 

*Maestro en Administración Pública (INAP)

**Dedicado a la Transformación de Organizaciones.