Empezaré con una aseveración que me llevaría más de una columna desarrollar, pero que deseo se quede impregnada en ustedes; la creatividad más que un don es un hábito.

 

Lo anterior será posible si reconocemos que lo que buscamos con tanto ahínco es extraordinariamente común, si estamos resueltos a encontrarlo.

 

El año que está por fenecer demostró que por más que adoremos y busquemos las certezas con todo nuestro ser, ella es pocas veces vista. Hoy, ante una Pandemia que se ha alargado, es común que aparezcan saldos negativos en términos económicos y humanos; sin embargo, tal y como lo comentamos en la anterior entrega, estas circunstancias tan adversas también representan un clima mucho más fértil para la creatividad y la innovación.

 

Más allá de las irreparables pérdidas humanas y de la peor crisis económica de la historia moderna, también se está gestando una revolución tecnológica que pocos están observando. La presión intensa y los recursos invertidos están permitiendo un salto tecnológico que se habría dado en varios años (columnas anteriores ya hablamos del teletrabajo y un poco del e-commerce). Y aquí pasará lo de siempre; quienes vean y aprovechen la oportunidad cambiarán su futuro, mientras que otros tantos se quedarán rezagados.

 

El poder de las ideas es inmenso y sin ellas no es posible afrontar ninguna estrategia de crecimiento, bien lo decía Einstein: “la imaginación es más importante que el conocimiento”, por ello es toral reconocer que, nos guste o no, el mundo cambió y nuestras ideas en 2021 deberán cambiar con mayor rapidez.

 

México debe entrar urgentemente en ese debate que no es nuevo (Juan Enríquez ya lo decía en su icónico libro “As the future catches you”, 2001), pero que es necesario retomemos con el objetivo de prosperar como nación. Es momento que dejemos de ver con obsesión el pasado y empecemos a diseñar 2021 y los años venideros. La creatividad será la herramienta idónea.

 

Cuando pensamos en un creativo siempre lo concretamos en alguien que se sale de lo normal. He ahí clave; salirnos de lo normal, pensar e imaginar más allá. La creatividad se aprende y se ejercita día a día, cuando se adopta una actitud creativa ante todos los problemas que se nos presentan, tanto en nuestra vida laboral, como en la sentimental, familiar o social.

 

No tenemos excusa. Basta con querer.

¿Queremos?

 

Julián Pulido Gómez

*Maestro en Administración Pública (INAP)

Twitter: @jpulidogomez