Este miércoles el prototipo de SpaceX, Starship, explotó al intentar aterrizar después de su lanzamiento de prueba desde las instalaciones ubicadas en Boca Chica, Texas. El cohete aterrizaba a una gran velocidad después de un descenso controlado antes de desaparecer dentro de una bola de fuego.

Pese al catastrófico final de la prueba que duro seis minutos y medio, Elon Musk aseguró que fue positiva y reconoció el trabajo hecho en el prototipo y explicó los motivos de la explosión al aterrizar.

“La presión del tanque del cabezal de combustible fue baja durante el aterrizaje, lo que provocó que la velocidad de aterrizaje fuera alta, pero obtuvimos todos los datos que necesitábamos. ¡Felicidades al equipo de SpaceX!”

De acuerdo con la página de SpaceX, Starship ascendió con éxito, logro una transición correcta con el propulsor y realizó una maniobra de aterrizaje preciso colocándose en el punto que debía, aunque debido a la baja presión existente en el tanque del colector del combustible provoco un descenso con mayor velocidad a la que debía.

Asimismo, la compañía asegura que su próximo prototipo, que llevará por nombre Serie 9 (SN9), será la siguiente nave con la que se intentará volar a 12,500 metros de altura.

El cohete Starship era un vehículo de lanzamiento de carga pesada que SpaceX desarrollaba para transportar seres humanos y hasta 100 toneladas de carga para futuras misiones a la Luna y Marte.

La NASA otorgó 135 millones de dólares a SpaceX para ayudar a desarrollar Starship. La Agencia también otorgó dinero a empresas rivales como Blue Origin, la compañía espacial propiedad de Jeff Bezos y Dynetcis propiedad de Leidos. Las tres compañías se encuentran compitiendo por contratos futuros para la construcción de los módulos de aterrizaje de la Luna bajo el programa Artemis de la NASA, que requiere una serie de exploraciones lunares humanas en la próxima década.