Órale Politics! – Trump, el de South Park

Hace cuatro años escribí en www.academia.edu un ensayo que titulé: “Mickey Mouse Democracy: Explaining Trump´s Triumph”, donde explicaba las razones más importantes de la sorpresiva victoria de Donald ante Hillary, en las elecciones presidenciales estadounidenses de 2016.

Entre otras cosas, señalé que los franceses calificaban al sistema electoral estadounidense como la “Mickey Mouse Democracy” porque los estadounidenses eran incapaces de otorgar la victoria de la contienda al candidato o candidata que obtuviera el mayor número de votos, esto es, una elección directa donde se respetara la preferencia de las mayorías. Yo argumentaba que más que una democracia Mickey Mouse, la estadounidense, con la llegada de Trump al poder, se convertía en una South Park Democracy, con el buen Cartman ya instalado en las más altas esferas del poder mundial, listo para ser el protagonista de la serie, con todo y super berrinches. Y eso no era chistoso, al contrario, era para dar miedo. Y no me equivoqué…

El cuatrenio de Trump South Park fue alucinante, por asignarle un adjetivo decente. Más de 21,000 mentiras o aserciones engañosas por parte del pseudo líder se convirtieron en el sello de la casa, de la Casa Blanca, para ser exactos. Pero bueno, dejemos el análisis escrupuloso de su ejercicio de poder para después, bajo el supuesto que valga la pena escribir sobre ello.

En este escrito me gustaría hablar sobre las actuales elecciones presidenciales, lo que se viene en los próximos días y semanas, ya que Trump South Park no va a soltar prenda tan fácil. Al contrario, fiel a la esencia de Cartman, Trump South Park va a dar batallas inimaginables para las mentes y espíritus democráticos de los USofA.

De entrada, con alrededor de 72 millones de votos, Biden se convierte en el candidato presidencial más votado por los estadunidenses, con lo que, a su vez, asegura el voto popular. Lo más seguro es que Biden se convierta en el presidente #46 de los Estados Unidos al llegar a los 270 votos del Colegio Electoral en estos días. Luego habrá que pasar recuentos en dos o tres estados, promovidos por la campaña de Trump; además de una cascada de demandas promovidas por el partido republicano y una probable visita no-exactamente de cortesía de la Suprema Corte de Justicia. Todo eso en esta semana y la que sigue, principalmente.

Aunque lo de la Suprema Corte definitivamente no tiene fecha programada. Incluso, es probable que ni siquiera suceda. Pero éste todavía es territorio South Park. En la mente de Trump, la Suprema Corte le debe uno que otro favor y ahora es momento de cobrarlo. Los abogados de Trump están analizando las mil aristas posibles para tumbarle el triunfo a Biden con argucias legaloides. La idea es construir un caso más o menos sólido y llevarlo a la Suprema Corte, del resto se encargarían los seis jueces conservadores, simpatizantes de Trump, por plantearlo de algún modo.

Pero la Suprema Corte estadounidense, por más conservadora que sea, en tiempos de un presidente “ultra conservador”, difícilmente se prestaría a movimientos legaloides. Los jueces tienden a ser bastante independientes a este respecto y son conscientes que no le deben favores a nadie. Aunque todo dependerá del tipo de alegación de los abogados de Trump. Si la Suprema Corte se avienta el boleto y tumba la victoria de Biden, y si dicha victoria es percibida por la ciudadanía estadounidense como legal y legítima, entonces se estaría ante uno de los peores y más insólitos escenarios del sistema político estadounidense, en el que la Tremenda Corte de Trespatines estaría tronando la separación de poderes de una de las democracias más estables del planeta.

La llegada de Biden a la presidencia también implica que pueda haber una reacción violenta por los grupos supremacistas pro Trump. Es una posibilidad latente, que desgraciadamente no se puede descartar. En este escenario, South Park se podría quedar corto ante los escenarios que se puedan desencadenar en the land of the brave… Sobre todo si se considera que los USofA es el país con más armas per cápita en el planeta: nueve armas por cada diez habitantes. Los ciudadanos estadounidenses poseen casi un tercio de las 875 millones de armas de fuego en todo el mundo. Además, no existe ejército que pueda vencer al estadounidense en un conflicto mayor.

Sin duda alguna, el Covid 19 provocó que las elecciones del 2020 fuesen extraordinarias. Hubo votación récord de votos extraordinarios (votos enviados por correo, votos adelantados y absentee ballots) a comparación de los votos in situ (en persona, en las urnas) del tres de noviembre. El récord de votación total, que giró alrededor de 140 millones de votos, en buena medida se debió al combativo y visceral estilo de Trump se hacer campaña, provocando que tanto republicanos como demócratas participasen en lo que ellos consideran la elección más importante de su vida. Los votos extraordinarios son los que pueden provocar los aquelarres entre los partidos políticos y la Suprema Corte arriba mencionados. Trump considera como ilegales aquellos votos contados después del 3 de noviembre, lo cual es ridículo. También acusa al partido demócrata de cometer un enorme fraude, sin prueba alguna. También ha convocado a sus seguidores a defender su voto, lo cual sólo el Ser Supremo probablemente sabe lo que quiere decir.

La campaña de Trump giró alrededor de la economía estadounidense, mientras que la de Biden giró alrededor del problema de salud causada por una pésima administración presidencial de la pandemia. Los trumpistas le fueron fiel al jefe Cartman al acudir masivamente a votar in situ el tres de noviembre, mientras que una buena parte de los seguidores de Biden lo hicieron mediante los votos extraordinarios, de ahí la desesperación de Trump de tratar de anular los votos extraordinarios que llegasen o fuesen contabilizados después del 3 de noviembre. Insisto: históricamente, los votos extraordinarios siempre han existido y se han contabilizado en las elecciones presidenciales de los USofA.

En relación a lo que viene un poco más allá… Así como es lógico creer que Biden sea el próximo presidente de los Estados Unidos, pues resulta lógico también creer que el Senado se queda en manos de los republicanos y la Casa de Representantes en manos de los demócratas, sobre todo considerando la evolución de los números al día de hoy. Lo cual son noticias bastante incómodas para Biden. Una buena parte de su cuatrienio se la va a pasar medio negociando con los republicanos (que muchos de ellos simple y sencillamente lo odian) para medio sacar adelante su agenda política.

En lo personal, yo creo que como mexicanos no hay mucho que esperar de Biden, al menos novedades que nos favorezcan, no creo… No hay que olvidar que la administración Obama-Biden fue la que más compatriotas deportó históricamente y además usó el endurecimiento del trato a los inmigrantes como moneda de cambio para obtener concesiones políticas por parte de los republicanos. Éstos, a cambio, produjeron y apoyaron a Trump South Park en su campaña política contra Hillary. Además a Biden le gusta usar mascarillas, a López Obrador no. Cero expectativas con Biden me parece la postura más sana en cuanto el candidato demócrata tome posesión como presidente #46, el 20 de enero de 2021. Aunque he de confesar que tengo una enorme curiosidad sobre el papel que jugará Kamala en la administración Biden, por ahí puede haber algo interesante para México. Igual no.

Finalmente, más allá de la problemática del corto y mediano plazo que pueda causar Trump South Park en los Estados Unidos, está la cuestión de su herencia directa. Una Suprema Corte ultra conservadora dará mucho de qué hablar en los siguientes años, ciertamente. ¿Pero qué hacer con los trumpistas?

¿Qué hacer con más de 68 millones de estadounidenses que no les importó votar por alguien que dijo más de 21,000 mentiras o aserciones engañosas en 46 meses como presidente de la nación más poderosa del mundo?  Eso pasa desapercibido… ¿en serio? ¿Qué hacer con Fox News, con los sitios Fake News, con los QAnon (y otros grupos conspiracionistas), los supremacistas blancos, y los estadounidenses que están lo suficientemente histéricos como para hacer sus compras semanales cargando un cuerno de chivo porque ni modo que no ejerzan su derecho constitucional de armarse hasta los dientes? Lo pasamos también por desapercibido… ¿en serio?

Esto es un desastre que tarde o temprano va a tronar. Trump tan sólo es un aviso. Sería muy chistoso si tan sólo fuese un capítulo más de South Park, con el cínico de Cartman haciendo de las suyas, generalmente rodeado de idiotas. Pero no, esto no es así.  El asunto es serio y corresponde a los estadounidenses resolver el problema que directamente les afecta, sirve que contribuyen a que el planeta sea un lugar más seguro para vivir. Bien podrían empezar por remplazar al Colegio Electoral por un sistema moderno y coherente que conduzca a resultados verdaderamente democráticos. En esto, los franceses podrían asesorarlos gustosamente.

 

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