¿Quién tiene el poder en México?
Por: Armando Ríos Peter
#SanarAMéxico. Por una #NuevaRepública.
Escenas virales. La secretaria de gobernación llega en una motocicleta. Se quita el casco, trata de arreglarse el pelo, luego el traje; acelera el paso, estira el brazo como para recibir una estafeta, corre, entra a Palacio Nacional. Prisas, retraso, sensación de caos. La reunión es con Markwayne Mullin, secretario del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de los Estados Unidos. Si la forma es fondo, el video proyecta un escenario en el que reina la incertidumbre. Se perciben autoridades desalineadas, con escaso control frente a lo que ocurre, como preguntándose, “¿qué sigue ahora? estamos a tiempo? ¿saldrán bien las cosas?”
El video resulta profundamente significativo. Se trata nada mas y nada menos que de Rosa Icela Rodríguez. En su persona se conjugan tantas cosas. Fue secretaria de seguridad pública en el sexenio pasado. Es también de quien se especula, representa “los ojos, los oídos y la voz” para los designios, enviados desde aquel rancho de triste nombre en el sureste. Hoy es la encargada de la política interior, en el momento en que el tema Sinaloa ha encendido las alarmas sobre la “narcopolítica” en diversos territorios del país y ha generado la mayor tensión en décadas, entre nuestro país y los Estados Unidos.
La caricaturesca imagen, no solo debería convocar a la crítica efímera, sino a una reflexión profunda sobre el momento que vivimos, pues enmarca de manera representativa la pregunta, ¿quién es quien hoy realmente detenta el poder en México?
¿Lo tiene Claudia Sheinbaum? La primera mujer presidenta. La que ganó mayoría en las cámaras. La que a un año y medio de gobierno tiene alrededor del 70% de aprobación. ¿Realmente lo tiene ella como representante del Poder Ejecutivo Federal? Tras el operativo contra “El Mencho” e incluso sus propias evasivas sobre cómo se tomaron las decisiones, hay dudas al respecto.
¿Lo tiene López Obrador? El que inventó Morena y sacó a la “mafia del poder”, para dejar una parte a conveniencia, pero también, para inventar una nueva, mas propia y mas “familiar”. El que sacó a millones de personas de la pobreza, pero duplicó la deuda nacional. ¿Será que aún detenta el poder en parte, mas allá de las formas constitucionales? La visita inmediata a Palenque, tras la publicación contra el “equipo sinaloense” y ahora a Tabasco, el pasado fin de semana, sugieren ser espacios para “tocar base y pedir línea”. Decía Jesús Reyes Heroles: “En política, lo que parece, es”.
¿Lo tienen personajes como Rubén Rocha Moya? Ese normalista rural que antes ocupó la rectoría de la Universidad Autónoma de Sinaloa. En cuyo gobierno han sido asesinados más de 3 mil personas y otras mas de 3 mil han sido desaparecidas. ¿Será que su poder radica en lo que sabe? ¿Será que tiene que ver con recursos y financiamiento a campañas políticas?
¿Lo tienen los criminales? Mas allá de las opiniones de Trump o el comando Norte, las propias autoridades mexicanas calculan que el crimen organizado tiene presencia o dominio entre un tercio y hasta el 70% del territorio nacional. Por simple curiosidad, habría que preguntarnos, ¿quién gobierna todos esos lugares en los que asesinaron políticos, funcionarios y activistas en el pasado proceso electoral? O simplemente, ¿cuántas autoridades caerán con la “operación enjambre”?
¿Lo tienen los estadounidenses? Esos que a través del T-MEC participan en la generación de hasta un 55% del Producto Interno Bruto y en un 50% de la inversión extranjera que hay en México. ¿Pueden verdaderamente derrocar a este gobierno y quitar a sus autoridades? ¿Les interesará?
Por encima de estas hipótesis, es claro que el modelo de poder de la 4T, se fragmenta y se diluye progresivamente.
En este contexto, se envían señales mezquinas que afectan a los ciudadanos, a la gente, al “pueblo”. En beneficio de unos cuantos, ahora Morena pretende incorporar “fast track”, causas de “nulidad” para el proceso electoral de 2027, con la supuesta excusa de una “intervención extranjera”. El mensaje es claro. No debemos permitir que, como sociedad, nos quiten el poder que, pese a todas las limitaciones imperantes, aún nos queda: el de elegir a quien queremos que nos gobierne.
Espero equivocarme, pero se asoma una crisis política -y ahora económica- de dimensiones aún inimaginables. Insisto. Claudia, la mujer más votada en la historia del país, debería salirse de ese guión escrito por un grupúsculo abyecto en Palenque.
