Mundial 2026: La fascinante historia detrás del cambio del trofeo Jules Rimet a la actual Copa del Mundo
Hoy en cadena mundialista: es el objeto más codiciado del planeta, pero la estatuilla que levantará el campeón en Norteamérica 2026 no es la misma que inauguró el torneo. Repasamos el oscuro destino de la copa original y el nacimiento del diseño moderno.
Recibe noticias al instante en WhatsApp
A unas cuantas semanas de que el mundo se paralice con el inicio de la Copa Mundial de la FIFA 2026, el sueño de los miles de futbolistas que pisarán las canchas de México, Estados Unidos y Canadá se resume en un solo objetivo: levantar el trofeo dorado.
Sin embargo, la inconfundible escultura de dos atletas sosteniendo el globo terráqueo no siempre fue el galardón máximo. La historia de cómo la FIFA cambió de trofeo es un relato digno de una película de intriga, lleno de reglas inquebrantables, perros héroes y un final trágico en los bajos mundos de Sudamérica.
La Diosa de la Victoria y el reto de Jules Rimet
Cuando el Mundial nació en 1930, el trofeo original llevaba el nombre de “Victoria” (renombrado “Jules Rimet” en 1946 en honor al presidente de la FIFA que impulsó el torneo). La estatuilla de plata esterlina enchapada en oro y base de lapislázuli representaba a Niké, la diosa griega de la victoria, sosteniendo una copa octagonal.
Jules Rimet estipuló una regla fascinante: la primera selección que lograra ganar el Mundial en tres ocasiones, se quedaría con el trofeo para siempre.
La conquista definitiva de Brasil
Durante 40 años, naciones como Uruguay e Italia (ambas bicampeonas) coquetearon con llevarse la estatuilla a casa. Pero fue el mítico Brasil de Pelé el que logró la hazaña en México 1970. Al golear a Italia en la final del Estadio Azteca, la Canarinha no solo ganó su tercer mundial (tras Suecia 58 y Chile 62), sino que adquirió el derecho de conservar el Trofeo Jules Rimet para la eternidad.
La FIFA se vio entonces en la necesidad de encargar un nuevo galardón para el torneo de Alemania 1974.
El trágico y oscuro final del Jules Rimet
Lamentablemente, el trofeo original estaba destinado a la tragedia. Ya había sobrevivido a un robo en 1966 en Inglaterra, donde fue recuperado milagrosamente de un jardín por un perro llamado Pickles.
Pero su suerte se terminó en 1983. Mientras se exhibía en las vitrinas de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) en Río de Janeiro, un grupo de ladrones forzó la seguridad y robó la copa. A pesar de las investigaciones mundiales, el trofeo nunca apareció. Las autoridades determinaron, con dolor, que la estatuilla fue fundida en lingotes de oro y vendida en el mercado negro. Hoy, Brasil solo conserva una réplica.
El nacimiento de la Copa moderna (1974 – Presente)
Con el Jules Rimet en Brasil (antes de su robo), la FIFA convocó a un concurso internacional de diseño en 1971. El ganador fue el escultor italiano Silvio Gazzaniga.
Su obra maestra es la que conocemos hoy: de 36.8 centímetros de altura y hecha con 5 kilos de oro sólido de 18 quilates, descansando sobre una base de malaquita verde. Gazzaniga describió su diseño así: “Las líneas surgen de la base y se elevan en espirales, estirándose para recibir al mundo. De estas dinámicas tensiones surgen las figuras de dos atletas en el momento de la victoria”.
Para evitar que la historia se repitiera, la FIFA cambió las reglas de forma definitiva. Ninguna nación puede conservar el trofeo actual. El campeón lo levanta durante los festejos, pero luego es devuelto a Zúrich, y al país ganador se le entrega una réplica de bronce bañada en oro.
En unas semanas, esta misma obra de arte forjada en 1974 bajará de su estuche de seguridad para buscar un nuevo dueño en el continente americano. La leyenda continúa.
🚀 Si buscas mantenerte al día con las noticias nacionales e internacionales más relevantes 🌐
