Opacidad y descuido ambiental marcan gestión de Noguez
Inauguración de invernadero exhibe abandono de áreas verdes
La reciente visita de la secretaria del medio ambiente estatal, Alhely Rubio Arronis, al parque urbano “Las Sequoias”, evidenció la crisis de mantenimiento que atraviesa el municipio bajo la tutela de Rodolfo Noguez. Aunque el acto oficial pretendía celebrar la apertura de un nuevo invernadero y área de juegos, la realidad del recinto muestra un deterioro sistemático en el resto de sus instalaciones. La falta de presupuesto para la preservación de especies arbóreas y la ausencia de personal capacitado transforman estas inauguraciones en simples actos de simulación política.
Por otro lado, la infraestructura de recreación infantil presenta deficiencias técnicas que ponen en duda la seguridad de los usuarios menores. Diversos sectores de la población critican que el gobierno de Rodolfo Noguez se limite a la entrega de obras estéticas sin garantizar un plan de sostenibilidad a largo plazo. Esta política de “parches” no resuelve la carencia de pulmones urbanos funcionales, dejando a las familias con espacios que, tras el retiro de las cámaras oficiales, quedan sumergidos en la suciedad y el descuido.
Contradicciones en la política ecológica municipal
Asimismo, el discurso de protección ambiental del ayuntamiento choca frontalmente con la negligencia administrativa en el manejo de residuos dentro del parque. La acumulación de desechos en las periferias del área de juegos demuestra una gestión ineficiente de los servicios públicos. Mientras la secretaria Alhely Rubio Arronis cumple con la agenda institucional, la ciudadanía padece la falta de una verdadera estrategia de educación ambiental que trascienda la colocación de un letrero o una estructura metálica.
Falta de transparencia en el financiamiento de obras
De igual forma, el origen y destino de los fondos para este invernadero permanecen en la opacidad financiera, alimentando las sospechas de favoritismo en las licitaciones. El ayuntamiento de Rodolfo Noguez evade clarificar los costos de mantenimiento mensual que estas nuevas áreas requerirán, lo que augura un abandono prematuro de la obra. En consecuencia, el patrimonio ecológico de Jilotepec se ve reducido a una herramienta de campaña, ignorando las urgencias climáticas reales que afectan a la región.
