18 de marzo celebra 88 años de historia: Cómo la Expropiación Petrolera de 1938 transformó al país

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México conmemora 88 años de soberanía energética

¿Qué celebramos este 18 de marzo en el país?

Hoy, la nación mexicana se viste de gala para recordar un acontecimiento que transformó el rumbo económico y social de la República: la Expropiación Petrolera. Este miércoles marca el 88 aniversario de aquel decreto histórico de 1938, cuando el entonces presidente Lázaro Cárdenas del Río decidió nacionalizar los recursos del subsuelo. Gracias a esta determinación, el Estado recuperó el control de la industria que operaban empresas extranjeras, principalmente estadounidenses y británicas, que se negaban a cumplir con las leyes laborales nacionales.

Por consiguiente, esta fecha representa mucho más que un simple aniversario administrativo. Simboliza el ejercicio pleno de la soberanía nacional y la capacidad del pueblo mexicano para gestionar sus propios energéticos. En la actualidad, el gobierno federal encabeza diversos actos cívicos en las refinerías y plazas públicas para honrar la memoria del “General” y destacar el papel de Petróleos Mexicanos (Pemex) como baluarte de la economía.

¿Qué detonó la ruptura con las empresas extranjeras?

Para entender este hito, debemos situarnos en un México que, tras la Revolución, buscaba aplicar el Artículo 27 constitucional, el cual establece que la propiedad de las tierras y aguas corresponde originalmente a la Nación. Durante la década de 1930, compañías de Estados Unidos y Gran Bretaña extraían el crudo con beneficios mínimos para el país y tratos laborales deplorables. Por consiguiente, el conflicto estalló no por una ideología radical, sino por una disputa laboral: los trabajadores exigían mejores salarios y prestaciones que las empresas, desafiando a la ley mexicana, se negaron a pagar.

A pesar de que la Suprema Corte de Justicia falló a favor de los obreros, las petroleras extranjeras declararon su rebeldía. Ante este desacato a la soberanía judicial, el presidente Lázaro Cárdenas tomó la decisión más audaz de su gestión. El 18 de marzo de 1938, a través de un mensaje radiofónico, anunció la apropiación legal de maquinaria, edificios, refinerías y embarcaciones para que pasaran a manos de los mexicanos. En consecuencia, nació una nueva era de independencia económica que unificó a todas las clases sociales del país.

El papel del pueblo en el pago de la deuda

La expropiación no fue un regalo; México debía indemnizar a las empresas según las leyes internacionales. Debido a la presión diplomática y las amenazas de embargo, la nación enfrentó un reto financiero titánico. Aquí surgió uno de los gestos de identidad nacional más conmovedores: ciudadanos de todos los estratos acudieron al Palacio de Bellas Artes con gallinas, monedas, joyas y ahorros para contribuir al pago. Gracias a este respaldo popular, el gobierno cardenista legitimó la causa frente al mundo, demostrando que la soberanía no era solo un decreto, sino un sentimiento colectivo.

Consecuencias técnicas y creación de Pemex

La salida de los técnicos extranjeros dejó un vacío que muchos vaticinaron como el fin de la industria. No obstante, los ingenieros y obreros mexicanos asumieron el control absoluto de las instalaciones con éxito. Primero, se fundó Petróleos Mexicanos (Pemex) el 7 de junio de 1938 para administrar los recursos. Segundo, se crearon institutos de formación técnica para profesionalizar al personal nacional. Finalmente, el petróleo se convirtió en el motor que financió el crecimiento urbano y la infraestructura de México durante el resto del siglo XX.

 


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