Hallan en Coahuila nueva especie de dinosaurio
Paleontólogos mexicanos y extranjeros anunciaron el descubrimiento de Xenovenator espinosai, un dinosaurio carnívoro emplumado que habitó la región de Coahuila hace aproximadamente 74 millones de años, durante el Cretácico tardío. El hallazgo se basó en un endocráneo excepcionalmente bien conservado encontrado en la formación Cerro del Pueblo, en el sureste del estado, y publicado en la revista científica Diversity. La especie fue nombrada en honor al paleontólogo Luis Espinosa, pionero del estudio de dinosaurios en México.
Características de Xenovenator espinosai
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Pertenecía a los troodóntidos, dinosaurios terópodos de tamaño pequeño a mediano, con cerebro relativamente grande y estrecha relación con el origen de las aves.
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Alcanzaba hasta tres metros de longitud.
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Era un cazador nocturno que se alimentaba de pequeños vertebrados, incluidos mamíferos primitivos.
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Sus ojos orientados y dentición aserrada indican que se trataba de un depredador altamente especializado.
Coahuila, un centro paleontológico clave
El descubrimiento se inserta en una larga serie de hallazgos que han convertido a Coahuila en un referente internacional:
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Velafrons coahuilensis: dinosaurio herbívoro con cresta craneal.
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Coahuilaceratops magnacuerna y Yehuecauhceratops mudei: ceratópsidos endémicos.
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Sabinosaurio de Sabinas: hadrosaurio con uno de los esqueletos más completos de México.
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Paraxenisaurus normalensis y Mexidracon longimanus: depredadores con características únicas.
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Muzquizopteryx coahuilensis: pterosaurio que permitió ampliar el registro de reptiles voladores en México.
A estos hallazgos se suman huellas fósiles y restos marinos que han permitido reconstruir antiguos ríos, planicies y mares interiores del actual Coahuila.
Importancia científica
Xenovenator espinosai aporta información clave sobre cómo se estructuraban los ecosistemas del Cretácico tardío en Norteamérica. Los investigadores destacan que el desierto de Coahuila no era un espacio vacío, sino un entorno biológicamente diverso y endémico, cuyo registro fósil sigue revelando secretos de la evolución de los dinosaurios.
Con este hallazgo, México refuerza su posición como un centro de diversidad paleontológica, contribuyendo al entendimiento global sobre la historia de la vida en el continente.
