El boom global del matcha
La escasez de matcha comienza a sentirse en Japón y en los principales mercados internacionales como consecuencia de una moda global impulsada por redes sociales, turismo y cambios económicos. Este té verde japonés, reconocido por su color intenso y su proceso artesanal, enfrenta una presión inédita sobre su producción y distribución, lo que ya impacta en precios y disponibilidad.
En primer lugar, la popularidad del matcha creció de forma acelerada en plataformas digitales, donde influencers comparten recetas, reseñas y rituales de consumo. Al mismo tiempo, el aumento del turismo en Japón tras la pandemia elevó la demanda directa en tiendas especializadas, especialmente en regiones históricas como Kioto. Como resultado, proveedores internacionales reportan que los inventarios que antes cubrían un mes ahora se agotan en pocos días.
Producción limitada y clima extremo
El matcha se elabora a partir de hojas de té verde llamadas tencha, cultivadas bajo sombra durante varias semanas para desarrollar su sabor umami. Posteriormente, las hojas se secan y se muelen con molinos de piedra que producen cantidades muy reducidas por hora. Este método tradicional garantiza calidad, pero también limita la capacidad de respuesta ante un aumento repentino del consumo.
Además, los productores enfrentan condiciones climáticas adversas. Olas de calor sin precedentes redujeron el rendimiento de las cosechas, sobre todo en Kioto, región que concentra cerca de una cuarta parte de la producción nacional de tencha. A esto se suma el envejecimiento de la población agrícola japonesa, que disminuye la disponibilidad de mano de obra y complica la expansión del cultivo.
Por otro lado, comerciantes locales implementaron restricciones para evitar el desabasto. En ciudades como Uji, famosas por su matcha, varias tiendas limitan la venta a una lata por cliente. De forma paralela, cadenas dedicadas a ceremonias del té reconocen retrasos en entregas y aumentos de precios cercanos al 30 % en el último año.
Precios, aranceles y consumo responsable
El contexto internacional también influye. Los aranceles impuestos por Estados Unidos a productos japoneses presionan aún más los costos de importación. Ante este escenario, distribuidores reportan un aumento anticipado de pedidos para evitar incrementos mayores. Sin embargo, expertos coinciden en que los precios continuarán al alza mientras la oferta siga limitada.
Frente a esta situación, asociaciones del sector promueven un consumo más consciente. Recomiendan utilizar matcha de menor calidad para cocina y bebidas industriales, y reservar el de mayor grado para la ceremonia tradicional. De esta manera, buscan proteger una tradición centenaria y evitar el uso indiscriminado de un producto considerado culturalmente valioso.
Finalmente, algunos actores del mercado prevén que el furor se estabilice en los próximos años. Aunque la demanda seguirá alta en el corto plazo, estiman que el mercado se ajustará conforme los consumidores distingan entre calidades y usos. Mientras tanto, el matcha continúa como símbolo de tendencia global, pero también como ejemplo de los límites de la producción artesanal frente a la viralidad.
