uTzQ-JAb

Una escena que se sostiene desde la convicción

El teatro independiente en México vive un periodo complejo marcado por la falta de financiamiento, la dificultad para consolidar públicos y la competencia con propuestas comerciales. Sin embargo, creadoras y creadores continúan impulsando esta escena desde una visión que concibe la actuación no solo como una profesión, sino como una forma de vida y una postura cultural. Así lo expresa Marellie Henzerbean, actriz, dramaturga y gestora cultural originaria de Tijuana, Baja California, con trayectoria desarrollada principalmente en la Ciudad de México.

En un entorno cultural atravesado por la precariedad, Henzerbean explica que el teatro se mantiene gracias a la persistencia y al compromiso ético de quienes deciden habitarlo. Desde su experiencia, este sector enfrenta retos estructurales, pero también abre espacios de libertad creativa que permiten cuestionar discursos sociales y emocionales.

El oficio teatral como identidad y proceso creativo

Henzerbean comenzó su acercamiento al teatro a los 17 años. Desde entonces, identificó ese espacio como un lugar de expresión y pertenencia. En su testimonio, destaca que el escenario le ofreció un entorno donde pudo desarrollar su identidad artística y personal, al mismo tiempo que construyó vínculos con otras personas dedicadas al mismo oficio.

La creadora señala que su proceso creativo parte siempre de la pregunta. Cada proyecto surge de una inquietud inicial que deriva en nuevas interrogantes. A partir de esa exploración, encuentra el punto de partida para articular un discurso escénico. Sus obras, explica, buscan cuestionar referencias sociales, emociones colectivas y la relación entre la experiencia individual y la memoria compartida.

Ese enfoque la llevó a desarrollar Yo, Nemesis, una producción presentada en el Foro Shakespeare durante 2025. La obra aborda temas como la inmediatez, el impacto de las redes sociales y los cambios que atravesó la actuación tras la pandemia. De acuerdo con Henzerbean, la pieza nace de la necesidad de reflexionar sobre cómo continuar dentro de un contexto que transformó las dinámicas laborales y creativas del sector cultural.

Pandemia, ficción y nuevos desafíos escénicos

La actriz considera que las transformaciones recientes no solo implicaron dificultades, sino también oportunidades para replantear el sentido de la ficción. Desde su perspectiva, el teatro no debe competir con la velocidad de la información digital, sino ofrecer un espacio para la pausa, la reflexión y la construcción de significado.

En ese sentido, subraya que la escena independiente cumple una función social relevante al preservar la memoria y proponer lecturas críticas del presente. Para Henzerbean, reproducir los ritmos de la inmediatez puede vaciar de contenido a las propuestas escénicas. En cambio, el teatro encuentra su fuerza en la profundidad, el tiempo compartido y la experiencia en vivo.

La gestora cultural también destaca la importancia de fortalecer redes de colaboración entre artistas, foros y comunidades. A su juicio, estas alianzas permiten sostener proyectos a largo plazo y ampliar el alcance del trabajo independiente, aun frente a limitaciones económicas.

En conclusión, el teatro independiente continúa como un espacio de resistencia cultural que se sostiene desde la convicción de sus participantes. A través de procesos creativos basados en la pregunta y la reflexión, figuras como Marellie Henzerbean evidencian que la actuación puede funcionar como una práctica artística y social que dialoga con su tiempo, sin renunciar a la profundidad ni a la memoria colectiva.