La sed nacional y otros hobbies gubernamentales

Ana Karina fernández

Por: Karina Fernández

Hablar de la gestión del agua en regiones metropolitanas es como intentar maquillarte en el retrovisor del coche mientras avanzas a ciento veinte, sabes que algo va a salir mal pero te aferras a la esperanza de que no se note, porque las ciudades crecen como China y la infraestructura hídrica sigue en pañales!! Así, mientras tanto los políticos siguen diciendo que “todo está bajo control”. Como si no supiéramos que el agua no entiende de discursos sino de planeación real, de tuberías que no tengan cien años y de políticas públicas que no suenen a voluntariado escolar sino a estrategia nacional seria y sostenida. Informada!!

Cuando analizas la gestión del agua en cualquier zona metropolitana te das cuenta que todos están parchando el problema con la típica mentalidad de “ya veremos”, esa filosofía tan “mexa” que funciona para una cena informal pero no para 30 millones de personas abriendo la llave todos los días esperando que salga algo más que aire caliente.
Entonces empiezas a ver que el verdadero desafío no es técnico sino político, porque para invertir en agua tienes que pensar a treinta años (porque macro!) y los gobiernos apenas piensan a tres, lo que significa que la gestión del agua siempre llega tarde, llega rota, llega parchada y llega dependiendo del humor del funcionario en turno. Es así!!
En una región metropolitana, es invitar al caos con alfombra roja y foto para la prensa, y cuando uno revisa si las políticas actuales son suficientes para garantizar el suministro futuro la respuesta es un no rotundo, elegante, devastador, dolorosamente obvio, porque seguimos operando bajo un modelo que depende de lluvias que ya no llegan, de mantos acuíferos agotados, de pozos sobreexplotados y de infraestructura que está literalmente rezando para no romperse mañana.
Así de frágil se ha vuelto la ecuación, así de absurdo es nuestro optimismo, y lo más irónico es que seguimos hablando del agua como si fuera un recurso seguro, garantizado, permanente, cuando la realidad es que estamos viviendo de crédito hídrico y ese crédito ya está sobregirado hace décadas.
Cualquier experto serio te lo dice sin pestañear, el agua no alcanza porque nunca se planeó para este nivel de crecimiento, porque las ciudades crecieron hacia arriba, hacia los lados, hacia todos lados!!! sin parar!!!
Todo sin ponderar la presión que meterían sobre un sistema que ya estaba fatigado desde el siglo pasado, un sistema que nadie quiso actualizar, porque actualizarlo no da aplausos inmediatos, ni trending topics, ni fotos cortando listones, solamente da estabilidad a largo plazo, y eso aquí nunca ha sido sexy, pero debería empezar a serlo, porque la crisis hídrica va a definir quién gobierna en 2027, aunque a muchos todavía les tiemble el pulso de aceptarlo, porque cualquier campaña moderna que pretenda hablar de futuro tiene que hablar de agua, sin adornos, sin miedo y sin la típica fórmula vacía de “más inversiones y mejores prácticas”, no, tiene que hablar de nuevas fuentes, nuevas tecnologías, nuevas formas de distribución, recuperar fugas, blindar acuíferos, repensar tarifas, coordinar estados, modernizar redes, incorporar inteligencia artificial y hacer diagnósticos que no se queden guardados en cajones polvosos esperando a que alguien los rescate.
Es así, se tiene que hablar de educación ciudadana real, no de los cartelitos cursis que pegan en algunas colonias diciendo “cuida el agua”, porque cuidar sin opciones, sin infraestructura, sin programas sólidos es como pedirle a alguien que deje de fumar pero seguir vendiéndole cigarros en la puerta, una incoherencia maravillosa, y ahí es donde entra la verdadera conversación, la que ningún político quiere tener porque la gente se enoja cuando la obligan a cambiar hábitos, pero se va a enojar muchísimo más cuando abra la llave y no salga nada, así de simple, así de crudo, así de inevitable, y lo que realmente me da coraje es que sí existen soluciones, sí existen modelos, sí existen tecnologías, sí hay dinero, sí hay talento, sí hay ejemplos de ciudades que lograron revertir la crisis!!
Pero aquí seguimos administrando el agua como si fuera un meme, improvisando, culpando al clima, culpando a los ciudadanos, culpando a los gobiernos pasados, culpando a “la sequía”, como si la sequía firmara decretos, autorizara presupuestos o corrigiera fugas, y mientras tanto todo se vuelve más seco, más caro, más tenso, más urgente, y aunque a muchos no les guste escucharlo este no es solo un tema ambiental, es un tema económico, de seguridad, de competitividad, de gobernabilidad, porque sin agua no hay industria, no hay inversión, no hay turismo, no hay paz social y no hay manera de sostener una ciudad que ya está al límite, y si de verdad queremos un 2027 serio, inteligente, moderno y competitivo, la conversación del agua no puede seguir siendo esa sección olvidada que meten al final de las campañas como si fuera postre, tiene que ser el plato fuerte, el epicentro, la bandera, la narrativa, porque la próxima elección no la van a definir los espectaculares ni los slogans, la va a definir quién tenga los pantalones para decir la verdad, asumir el costo político y proponer lo que nadie quiere oír, pero todos necesitamos.

 

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