Repunte histórico del empleo femenino
Crece la participación laboral en octubre
El empleo femenino en México avanzó con fuerza en octubre y el empleo femenino en México mostró su mejor desempeño en cinco años. En el inicio del último trimestre del año, miles de mujeres se integraron a la actividad económica y fortalecieron el ritmo laboral del país. Este incremento se convirtió en el mayor observado desde septiembre del 2020, cuando el mercado comenzaba a superar el impacto del confinamiento sanitario.
En esta ocasión, la incorporación de mujeres a la población ocupada superó los niveles habituales. Además, el dato rompió con la tendencia de moderación que se presentó en meses previos. A pesar de que en agosto se registró una caída significativa, la recuperación posterior permitió que octubre cerrara con un máximo absoluto en la ocupación femenina, con más de 25 millones de mujeres activas en el mercado de trabajo.
A lo largo de los últimos cinco años, los registros de crecimiento tan altos fueron poco comunes. En febrero del 2024, por ejemplo, el aumento también llamó la atención, aunque se quedó por debajo del desempeño observado en octubre. Con este resultado, las mujeres enlazaron dos meses con un avance sostenido que muestra una tendencia más sólida rumbo al cierre del año.
Sin embargo, este crecimiento se desarrolló en un contexto laboral que aún presenta retos importantes. El impulso principal provino del sector informal, un espacio que brinda oportunidades rápidas de ingreso, pero que mantiene condiciones precarias para quienes dependen de él. La informalidad, además, continúa reflejando las barreras que enfrentan las mujeres para acceder a empleos estables y con protección social.
Entre estos obstáculos destacan las responsabilidades domésticas no remuneradas. Según mediciones nacionales recientes, las mujeres dedican la mayor parte de su tiempo semanal al trabajo del hogar, lo que limita su disponibilidad para actividades remuneradas. Esta dinámica influye tanto en su acceso laboral como en la calidad de los empleos a los que pueden aspirar.
A pesar de ello, octubre trajo un dato significativo: más del 77% de las mujeres que ingresaron al mercado laboral lo hicieron mediante un empleo formal. Aunque la informalidad general se mantiene elevada, esta cifra evidencia un avance que puede abrir oportunidades más estables si se sostiene a mediano plazo.
Para aumentar la participación económica femenina, especialistas plantean fortalecer cuatro áreas clave: ampliar los sistemas de cuidados, extender los permisos de paternidad, formalizar negocios liderados por mujeres y facilitar su acceso a formación técnica. Estas propuestas buscan derribar barreras históricas y permitir que más mujeres encuentren empleos de calidad.
Los estados que han logrado mejores resultados comparten características específicas, como menor desigualdad en el trabajo doméstico, mayor nivel educativo entre las mujeres y menores tasas de informalidad. Estas condiciones fortalecen la autonomía económica femenina y pueden servir como referencia para diseñar políticas públicas más efectivas.
