Más de la mitad de trabajadores carecen de empleo formal
La tasa de informalidad laboral en México alcanzó 55.4% durante el tercer trimestre de 2025, según datos oficiales del INEGI. Esto significa que más de 32.9 millones de personas ocupadas trabajan sin vínculo formal, prestaciones sociales o seguridad laboral.
Este nivel representa un nuevo repunte respecto al segundo trimestre del año, cuando la tasa se ubicó en 54.8%. Las cifras confirman una tendencia de deterioro del mercado laboral: mientras el número de empleos informales aumenta, la formalidad retrocede.
Sectores afectados y dimensión del problema
La informalidad incluye personas que laboran en unidades económicas no registradas —como micronegocios familiares—, trabajadores domésticos sin contrato, labores agrícolas informales o empleos en empresas que no otorgan prestaciones.
Del total de trabajadores informales, una parte significativa corresponde al ámbito agrícola, trabajos domésticos remunerados y ocupaciones asalariadas sin prestaciones. Además, la informalidad afecta más a las mujeres: en 2025 su tasa fue de 55.9%, ligeramente superior a la de los hombres, que fue de 55 %.
En regiones del país como Oaxaca, Guerrero o Chiapas la informalidad supera el 70 %, mientras que en estados del norte y el bajío —Coahuila, Nuevo León, Chihuahua— ronda entre 33 % y 36 %.
Consecuencias económicas y sociales
La prevalencia de la informalidad reduce el acceso de los trabajadores a derechos fundamentales: seguridad social, prestaciones laborales, cotización para pensión, vacaciones, prestaciones médicas, y protección en casos de despido o desempleo.
Además, los empleos informales suelen estar asociados a menores ingresos; en general, los salarios promedio de trabajadores informales tienden a estar por debajo del promedio nacional de los formales.
La informalidad también debilita el crecimiento económico. Analistas advierten que un mercado laboral precarizado reduce la productividad, limita la recaudación fiscal y frena inversiones, lo que a su vez puede obstaculizar el desarrollo sostenible del país.
Retos y lo que está en juego
Para revertir esta tendencia, especialistas señalan la necesidad de promover empleos formales, facilitar la transición de micronegocios a empresas reguladas y mejorar las condiciones de trabajo, en particular en sectores vulnerables.
También destacan la urgencia de políticas públicas que incentiven la formalización laboral, garanticen derechos sociales y reduzcan la desigualdad. De no atenderse, la informalidad podría seguir socavando el bienestar de millones de trabajadores y el potencial económico del país.
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